Pocos meses después del lanzamiento del programa Compromiso Familiar por Estudiantes sin Celular la iniciativa superó los 100.000 acuerdos parentales en 1.300 escuelas porteñas. La propuesta busca acompañar a los hogares para postergar el acceso de los chicos a los teléfonos inteligentes y promover un vínculo más saludable con la tecnología.
En este sentido, la respuesta de las comunidades educativas fue masiva en todas las etapas: el 78,64% de las adhesiones corresponden a familias de Nivel Primario, el 15,19% a Nivel Secundario y el 6,17% a Nivel Inicial.

Como se recordará, el proyecto “Compromiso Familiar” surgió como respuesta a una realidad alarmante según la cual, y de acuerdo con datos de Unicef, el 95% de los chicos de entre 9 y 17 años ya tiene un dispositivo propio. Una tendencia directamente vinculada al aumento de la ansiedad, el déficit de atención y las dificultades de socialización.
En sintonía con esta realidad, una encuesta realizada por el Ministerio de Educación de la Ciudad reveló que el uso saludable de las pantallas es una de las principales inquietudes de crianza actuales, junto con la alimentación saludable, el desarrollo del habla y el acompañamiento en los vínculos con pares.
La campaña impulsada por la Ciudad apunta a las familias posterguen la entrega del primer smartphone hasta el inicio de la escuela secundaria y que, al mismo tiempo regulen, el acceso a las redes sociales hasta los 16 años.
Cada ocho familias de un mismo curso que adhieren se consolida un acuerdo escolar respaldado por las siguientes pautas:
● No usar celulares inteligentes hasta los 13 años.
● Uso de redes sociales regulado hasta los 16 años.

"Cuando las familias se ponen de acuerdo, se reduce la presión social y se generan entornos más cuidados que impactan positivamente en los vínculos", afirmó la ministra de Educación porteña, Mercedes Miguel. Y agregó: "La atención plena en el aula es condición necesaria para el aprendizaje. Menos tiempo en pantalla, más aprendizaje”.
Hasta el momento, ya se registraron 107.370 acuerdos de familias en 1300 escuelas. Los establecimientos educativos son: 98,1% de Gestión Estatal, y 1,9% de Gestión Privada. En cuanto a los niveles educativos: 6,8% corresponde al nivel Inicial; 76,74% al Primario, y 16,38% al nivel Secundario.
Quienes deseen adherirse pueden hacerlo de dos maneras: de forma virtual, firmando y completando sus datos a través de la plataforma Escuela en Familia (escuelaenfamilia.bue.edu.ar) o de manera presencial en las escuelas, completando los datos en papel con firma de puño y letra.
El proyecto “Compromiso Familiar” surge como respuesta a una realidad alarmante. Según datos de Unicef, el 95% de los chicos de entre 9 y 17 años ya tiene un dispositivo propio, una tendencia directamente vinculada al aumento de la ansiedad, el déficit de atención y las dificultades de socialización. En sintonía con esto, una encuesta realizada por el Ministerio de Educación de la Ciudad reveló que el uso saludable de las pantallas es una de las principales inquietudes de crianza actuales, junto con la alimentación saludable, el desarrollo del habla y el acompañamiento en los vínculos con pares.
Como se sabe, ni el Ministerio de Educación de la Ciudad ni las escuelas son autoridad de aplicación de la norma, es decir, no controlan si los compromisos se cumplen en los hogares. En cambio, desde el Gobierno porteño se pone a disposición de las familias todas las herramientas necesarias para llevar a cabo los acuerdos a través de la plataforma Escuela en Familia; allí pueden registrarse y firmar un compromiso junto a otras familias de la escuela a la que asisten sus hijos y acceder a contenido audiovisual relacionado. Los acuerdos también pueden firmarse de forma presencial en los establecimientos.
El Ministerio de Educación reguló el uso de celulares en las escuelas en 2024 y recientemente dio un paso más con la resolución de aulas libres de celulares en inicial, primaria y secundaria. La norma establece los siguientes puntos más importantes:
○ No está permitido el uso de teléfonos celulares inteligentes ni de otros
dispositivos digitales personales por parte de estudiantes o docentes
durante el horario de clases.
○ Solo se contempla su utilización como forma de accesibilidad frente a
una necesidad de apoyo concreto al estudiante por una discapacidad
específica, una enfermedad o una imposibilidad temporal.
○ Los docentes podrán utilizar sus teléfonos celulares inteligentes u otros dispositivos personales dentro del establecimiento educativo cuando no se encuentren en tareas de enseñanza y aprendizaje frente a
estudiantes.
○ Las propuestas pedagógicas que integren tecnologías digitales deberán realizarse exclusivamente con el equipamiento provisto por la
institución educativa.