09/08/2026 - Edición Nº1279

Internacionales

Diplomacia regional

Fujimori dio salvoconducto a Betssy Chávez y reanudó relaciones con México

09/08/2026 | Chávez viajó a México y ambos gobiernos abrieron una etapa con embajadas y embajadores todavía por definir.



Perú y México reanudaron sus relaciones diplomáticas el 7 de agosto, después de que el gobierno de Keiko Fujimori otorgara un salvoconducto a Betssy Chávez. La ex presidenta del Consejo de Ministros, asilada en la representación mexicana en Lima desde noviembre de 2025, salió del país con destino a México. La decisión cerró nueve meses de ruptura formal y se convirtió en una de las primeras medidas relevantes de política exterior de Fujimori, quien asumió la presidencia el 28 de julio. La normalización diplomática quedó así vinculada a la resolución del caso Chávez, pero no eliminó las diferencias jurídicas entre ambos gobiernos.

El quiebre formal había comenzado el 3 de noviembre de 2025, cuando Perú rompió relaciones después de que México concediera asilo diplomático a Chávez. News Digitales cubrió entonces la ruptura provocada por el asilo y las discusiones posteriores sobre el alcance de la Convención de Caracas. En enero de 2026, Brasil asumió la representación de los intereses diplomáticos mexicanos en Perú, con consentimiento de Lima, mientras el pedido de salvoconducto seguía sin resolución. El cambio de gobierno peruano modificó esa secuencia y permitió reabrir un canal estatal que llevaba meses bloqueado.

El Palacio de Torre Tagle, sede histórica de la Cancillería peruana en Lima, representa a la institución que formalizó los anuncios del 7 de agosto.

El salvoconducto que destrabó la ruptura

El salvoconducto fue concedido conforme a los artículos V y XII de la Convención de Caracas sobre Asilo Diplomático de 1954. En términos prácticos, ese instrumento permite que una persona asilada en una sede diplomática salga del territorio con las garantías necesarias para trasladarse al Estado que le otorgó protección. En su comunicado sobre Betssy Chávez, la Cancillería peruana sostuvo a la vez que no existe persecución política y recordó que la ex funcionaria fue condenada como coautora de conspiración para una rebelión por los hechos de diciembre de 2022. La pena impuesta por el Poder Judicial fue de 11 años, cinco meses y 15 días.

El traslado resolvió la permanencia de Chávez en la sede diplomática, pero no unificó la lectura política del caso. Claudia Sheinbaum presentó la concesión del salvoconducto como un gesto de buena voluntad y confirmó la llegada de la ex primera ministra a México, mientras Fujimori defendió la decisión como parte de una política exterior institucional. Del lado peruano, el canciller Carlos Espá anticipó que la reanudación permitirá reabrir las embajadas y avanzar luego con la designación de embajadores. Ese proceso todavía no tiene un cronograma público, por lo que el restablecimiento formal precede a la normalización operativa completa.


Betssy Chávez.

Qué queda pendiente tras la normalización

La salida de Chávez no clausura el frente judicial porque Perú dejó expresamente a salvo la posibilidad de pedir su extradición. El comunicado peruano no anuncia una solicitud inmediata, sino que reserva ese derecho para el caso de que las autoridades judiciales lo requieran y bajo los tratados aplicables. A la vez, la recomposición bilateral no resolvió todos los efectos acumulados durante la crisis: México mantiene el requisito de visa para ciudadanos peruanos, reintroducido en 2024. Restablecer relaciones diplomáticas, por lo tanto, no equivale todavía a recuperar todos los niveles de movilidad y cooperación previos al deterioro político.


Keiko Fujimori.

El próximo indicador será la reapertura efectiva de las embajadas y el nombramiento de representantes con rango pleno. A partir de allí, Lima y Ciudad de México deberán definir si la normalización se extiende a movilidad, cooperación económica, agenda cultural y coordinación dentro de la Alianza del Pacífico. Para Fujimori, la decisión muestra una orientación pragmática en el inicio de su mandato, aunque ya generó objeciones en sectores políticos peruanos que rechazan el trato dado a Chávez. Para México, la reanudación recupera un canal bilateral directo sin abandonar su defensa del asilo diplomático, de modo que la relación vuelve a funcionar antes de que desaparezcan las discrepancias que provocaron la crisis.