09/08/2026 - Edición Nº1279

Opinión


Debate en el Senado

Ley de Propiedad Privada: luces y sombras de una semana caliente en el Senado

09/08/2026 | El Gobierno logró la media sanción de la Ley de Propiedad Privada, pero retiró los cambios en tierras y manejo del fuego.



La semana cerró con una escena difícil de reducir a una victoria o una derrota. El Gobierno consiguió la media sanción de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada por 37 votos contra 33 y logró enviar el proyecto a Diputados. Para hacerlo tuvo que retirar dos de los capítulos que había defendido durante meses: la modificación de la Ley de Tierras y los cambios a la Ley de Manejo del Fuego.

La oposición puede mostrar que obligó al oficialismo a retroceder en los asuntos que habían concentrado el mayor rechazo social. La Casa Rosada puede responder que, aun después de esas concesiones, consiguió aprobar el corazón restante de su iniciativa, con nuevas reglas para expropiaciones y desalojos.

El Gobierno ganó la votación y perdió dos capítulos

La discusión sobre las tierras fue el punto donde el oficialismo perdió capacidad para imponer el sentido de la agenda. La propuesta inicial buscaba eliminar las restricciones a la compra de tierras rurales por extranjeros. Cuando los votos comenzaron a faltar, Patricia Bullrich ofreció un límite del 25 por ciento por provincia. Tampoco alcanzó.

El capítulo quedó fuera del proyecto antes de comenzar la sesión. Durante el debate cayó además la modificación de la Ley de Manejo del Fuego, frente a una resistencia similar de aliados y fuerzas provinciales. El Gobierno había llegado dispuesto a aprobar cuatro capítulos y terminó celebrando la media sanción de dos.

Hasta la cantante Tini Stoessel salió a cuestionar la iniciativa y respalda la consigna opositora

La oposición logró colocar la discusión en términos de soberanía territorial y nacional. El clima venía alimentado desde el Mundial, el partido contra Inglaterra y la reaparición de Malvinas como símbolo político. “La patria no se vende” dejó de funcionar solamente como una consigna partidaria y empezó a expresar una sensibilidad más amplia frente a la posibilidad de extranjerizar territorio y recursos estratégicos.

Ese fue su principal triunfo: obligar al Gobierno a discutir en un terreno incómodo y conseguir que parte de sus aliados asumiera el costo de ponerle un límite.

La sombra está en el resultado final. La ley avanzó. El oficialismo mantuvo los cambios destinados a endurecer las condiciones para expropiar y acelerar los procesos de desalojo. Después de meses de tropiezos, consiguió una media sanción que ahora llegará a Diputados.

Nuevamente la calle fue escenario de disputa entre manifestantes y la policía

La calle volvió a pesar

La movilización del jueves confirmó que el conflicto había escapado de los pasillos del Senado. A pesar de que el Gobierno ya había anunciado que retiraría el capítulo de tierras, miles de personas se acercaron al Congreso bajo la lluvia y sostuvieron la convocatoria.

La protesta reunió organizaciones políticas, sindicatos, agrupaciones sociales y ciudadanos sin una pertenencia partidaria evidente. El reclamo por las tierras ofreció un lenguaje capaz de juntar sectores que habitualmente tienen dificultades para compartir una agenda.

La jornada tuvo también su lado más oscuro. Hubo grupos que intentaron avanzar sobre las vallas y lanzaron objetos contra las fuerzas de seguridad. La respuesta estatal incluyó camiones hidrantes, gases lacrimógenos y balas de goma, y terminó con heridos y detenidos.

La represión volvió a producir una escena conocida durante la gestión de Milei. El Gobierno defendió su protocolo de seguridad y señaló los episodios violentos. La oposición obtuvo imágenes que reforzaron su denuncia sobre el modo en que la administración responde frente a la protesta social. La calle, además de presionar sobre la ley, volvió a ocupar el centro de la discusión política.

El gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo motorizó el rechazo a la Ley de Tierras

Los gobernadores recuperaron poder

El dato más importante dentro del Senado estuvo en los aliados. La Casa Rosada comprobó que los gobernadores dialoguistas pueden acompañar una parte del programa libertario y al mismo tiempo marcar límites cuando una iniciativa toca intereses territoriales o genera un costo político demasiado alto.

Tucumán fue un ejemplo claro. Osvaldo Jaldo mantuvo durante buena parte de la gestión una relación de cooperación con Milei y facilitó votos en momentos importantes. Esta vez expresó públicamente su rechazo a la modificación de la Ley de Tierras. Los tres senadores tucumanos —Juan Manzur, Sandra Mendoza y Beatriz Ávila— terminaron votando contra el proyecto completo.

El voto de Ávila, de recorrido dialoguista, reforzó la señal: la cooperación con la Casa Rosada no implica un cheque en blanco.

Misiones mostró la otra cara del mecanismo. Sus senadores habían sido parte de las dudas que complicaban el capítulo de tierras. Una vez retirado, Carlos Arce y Sonia Rojas Decut acompañaron la ley restante. Las provincias negociaron capítulo por capítulo.

Patricia Bullrich intentó defender los proyectos de ley pero no logró los consensos para avanzar

La matemática de Bullrich

La media sanción salió mediante una coalición muy precisa. Los 21 senadores de La Libertad Avanza aportaron la base. Se sumaron nueve radicales, los tres representantes del PRO, los dos misioneros, Edith Terenzi y Carlos “Camau” Espínola. Fueron exactamente 37.

Ese número explica la táctica de Bullrich. Insistir con el proyecto completo podía dejar al Gobierno sin nada. Retiró primero tierras y luego manejo del fuego, sostuvo la sesión, rechazó por 38 a 31 el intento opositor de devolver el expediente a comisión y conservó la mayoría necesaria para votar el texto restante.

Fue una victoria legislativa conseguida a través de concesiones. Para un Gobierno que suele presentar cada modificación como una claudicación frente a la política tradicional, el método resulta significativo. La ley salió porque el oficialismo aceptó medir costos, negociar artículos y abandonar objetivos cuando los votos no alcanzaban.

Después aparecieron los pases de factura dentro de La Libertad Avanza. La victoria tampoco dejó satisfecho al oficialismo, aunque Bullrich salvó una ley que pocas horas antes parecía encaminada a otra postergación.

La semana dejó ganadores parciales. El Gobierno ganó una votación. La oposición ganó la batalla por las tierras y el fuego. Los gobernadores demostraron que todavía pueden cambiar el contenido de una ley. La movilización consiguió intervenir en la agenda, aunque quedó atravesada por la violencia y la represión.

Diputados será el próximo escenario. Allí volverá a ponerse a prueba la misma pregunta que dejó el Senado: cuánto de su programa está dispuesto a ceder Milei para convertirlo efectivamente en ley.