Gianni Infantino empezó a jugar de contragolpe y a devolver los ataques en su contra. En medio de la crisis política más profunda de sus once años al frente de la FIFA, denunció una campaña organizada en su contra en la antesala de las elecciones.
"Es cada vez más evidente que existe un esfuerzo coordinado y continuo por parte de algunos para socavar a la FIFA y a su presidente", señaló el organismo en un texto difundido este viernes.
Y agregó una frase que fue leída como un dardo directo al bloque europeo: "Quienes no cuentan con el apoyo de las federaciones miembro de la FIFA no deberían intentar conseguir, mediante acusaciones, insinuaciones o información errónea, lo que no pueden conseguir a través de los procesos democráticos establecidos por la FIFA".
El comunicado subrayó que Infantino "fue elegido democráticamente por las federaciones miembro de la FIFA y continúa ejerciendo su mandato", y advirtió que la entidad "no apoyará, facilitará ni tolerará ningún proceso relacionado con la elección del presidente de la FIFA que sea incompatible con los Estatutos de la FIFA, los procedimientos democráticos y el marco de gobernanza establecido".
Un dato clave del mensaje es su alineamiento explícito con las recientes declaraciones de la Confederación Sudamericana (Conmebol) y de la Confederación Africana de Fútbol (CAF).
Ambos bloques ya se habían manifestado a favor de preservar la institucionalidad y en contra de cualquier maniobra por fuera de los estatutos. En ese esquema, Infantino consolida su base política: Sudamérica y África (con el peso institucional que ambos representan) le garantizan un piso electoral robusto rumbo al Congreso de Rabat.
En un tono inusualmente agresivo, la FIFA denunció que "la cobertura reciente ha incluido afirmaciones sin fundamento y acusaciones manifiestamente falsas sobre la FIFA y su presidente".
Y aclaró: "Las especulaciones y las insinuaciones no deben presentarse como hechos, y repetir una acusación no la convierte en verdadera. La FIFA acepta de brazos abiertos el escrutinio legítimo. El escrutinio no da el derecho a distorsionar hechos, difundir alegaciones sin sustento o inventar distracciones diseñadas con el fin de socavar el progreso".
Aunque el comunicado no menciona a la UEFA, el foco es claro. El organismo europeo mantiene el boicot de sus selecciones a la FIFA tras el fracaso del proyecto FIFA Forward Enterprise, sostiene que "ha perdido la confianza" en Infantino y varias de sus federaciones miembro —entre ellas Inglaterra y Gales— ya retiraron formalmente su respaldo al suizo-italiano para la reelección de 2027.
La FIFA reivindicó los 30 años de Infantino "al servicio del fútbol europeo y mundial" y remarcó que "el cambio, inevitablemente, supone un desafío a intereses establecidos, pero la disconformidad con el cambio no puede justificar los intentos de socavar el mandato democrático". Y cerró con una declaración de principios: "Nuestro foco sigue firme en esa misión, y tenemos más determinación que nunca para cumplirla".