La renovación de autoridades en la Unión Cívica Radical (UCR) bonaerense abrió una nueva disputa interna. El sector Construir Buenos Aires cuestionó el acuerdo alcanzado entre Martín Lousteau y Maximiliano Abad y anunció que no reconocerá la legitimidad política de la nueva conducción de la Convención Provincial.

La definición expone una fractura que vuelve a atravesar al radicalismo bonaerense después de los intentos de distintos sectores por alcanzar un esquema de integración. Desde Construir sostienen que el entendimiento entre los dos dirigentes volvió a concentrar las decisiones en una mesa reducida y dejó afuera a otros espacios que reclaman mayor participación.
“Al acuerdo Lousteau–Abad no le simpatiza que aparezcan nuevas voces en el radicalismo bonaerense. Eligieron volver a un partido chico, cerrado y cada vez más lejos de representar una alternativa para la sociedad”, cuestionaron desde el espacio.
El planteo no se limita a la distribución de cargos partidarios. Construir Buenos Aires, que reúne a intendentes, concejales, legisladores, consejeros escolares y dirigentes territoriales, busca instalar una discusión más amplia sobre el rumbo que debe tomar la UCR en la provincia y su capacidad para construir una alternativa política propia.
Desde Construir recordaron que apenas tres meses atrás habían apostado por una integración de los distintos sectores para ordenar el partido y recuperar la unidad. Según su lectura, el nuevo acuerdo entre Lousteau y Abad terminó frustrando esa posibilidad y reprodujo una dinámica de conducción que consideran agotada.
Construir desde las bases.
— Miguel Fernández (@MFernandezTL) August 8, 2026
Sin acuerdos de cúpula ni dueños del partido.
La #UCR es de sus afiliados.
No venimos a ocupar lugares en estructuras agotadas. Venimos a construir una alternativa real.#Construir pic.twitter.com/UT7Z8TlZTL
“La UCR no tiene dueños. No pertenece a una mesa de dirigentes ni puede reducirse a acuerdos entre unos pocos. Pertenece a sus afiliados”, afirmaron desde el espacio, en una definición que apunta directamente al funcionamiento de la estructura partidaria.
La disputa también tiene una dimensión electoral. Con el escenario político bonaerense de cara a 2027 en plena reconfiguración, distintos sectores radicales buscan definir si el partido competirá con una identidad propia, establecerá acuerdos con otras fuerzas o intentará recuperar protagonismo dentro de un frente opositor más amplio.
En ese contexto, la pelea por la conducción de la UCR bonaerense adquiere un peso que excede la Convención Provincial. El control de la estructura partidaria será determinante para definir alianzas, candidaturas y el posicionamiento del radicalismo frente al peronismo y La Libertad Avanza.
El sector opositor a la nueva conducción adelantó que no participará de una Convención que, según su interpretación, abandonó la posibilidad de construir un proyecto propio para la provincia. En cambio, anunció que profundizará su armado territorial y buscará diferenciarse de la conducción partidaria.

La agenda que propone estará centrada en problemas de gestión que afectan a los bonaerenses, entre ellos IOMA, educación, infraestructura vial, producción, empleo, pymes y oportunidades para los jóvenes. La intención es utilizar esas demandas como base para una construcción política que exceda la interna partidaria.
“No venimos a disputar un lugar dentro de un esquema agotado. Venimos a construir otro”, concluyeron desde Construir Buenos Aires.
El enfrentamiento deja así al radicalismo bonaerense ante una nueva etapa de tensión. Mientras Lousteau y Abad avanzan con su acuerdo para ordenar la estructura partidaria, el sector disidente busca convertir el rechazo a esa conducción en una plataforma para disputar poder y construir una alternativa hacia 2027.