Con el paso de las horas y sin noticias de Oscar Daniel Vega, crece la preocupación por el ingeniero de 68 años que desapareció el jueves en Rosario. Mientras continúa la búsqueda de su Chevrolet Prisma blanco, los investigadores intentan reconstruir sus últimos movimientos para determinar qué ocurrió desde el momento en que salió de un departamento del centro de la ciudad.
La secuencia conocida permitió precisar un dato que inicialmente no había trascendido: Vega no desapareció inmediatamente después de realizar una compra en un comercio de Presidente Roca al 1400. Luego de adquirir un termotanque, se dirigió hasta un departamento de la zona céntrica y esperó allí la llegada de un plomero que debía realizar la instalación.
El hombre hizo su trabajo y, una vez finalizado, el ingeniero abandonó el lugar. Según pudo reconstruir su familia, Vega subió a su Chevrolet Prisma, circuló por Presidente Roca y dobló hacia Tres de Febrero. A partir de ese momento ya no existen registros que permitan revelar hacia dónde se dirigió.

Sin embargo, algunas horas después aparecieron señales que ahora forman parte de la investigación y que profundizaron la incertidumbre alrededor de su desaparición.
El historial asociado a su cuenta de Gmail permitió establecer que la última conexión de su teléfono se produjo alrededor de las 19.30 del jueves en la zona de bulevar Seguí y Espinillo, en el sur de Rosario.
En ese mismo sector quedaron registrados consumos efectuados con las tarjetas de débito y crédito de Vega. También se detectaron operaciones previas en otro comercio ubicado en el centro de la ciudad.
El dato, sin embargo, no permite establecer que haya sido el propio ingeniero quien realizó esas compras. Por el contrario, su familia sostiene que le robaron las tarjetas y la documentación, una posibilidad que pasó a ocupar un lugar central entre los elementos que intentan esclarecer los investigadores.
“Nunca tuvo este tipo de actitudes”, aseguró una de sus hijas, quien descartó que existiera algún conflicto familiar o una situación personal que pudiera explicar que Vega se hubiera alejado voluntariamente sin comunicarse con sus allegados.
La preocupación se profundiza además porque tampoco apareció su Chevrolet Prisma blanco, por lo que la búsqueda apunta tanto a localizar al ingeniero como a encontrar el vehículo y reconstruir el recorrido que realizó después de abandonar el departamento.
La familia ya recorrió hospitales y comisarías y realizó distintas consultas sin obtener hasta el momento información que permita establecer dónde está Vega.
La denuncia por averiguación de paradero fue radicada ante las autoridades y la Policía continúa con las tareas para reconstruir sus movimientos. Una de las claves será determinar qué ocurrió entre el momento en que fue visto por última vez y la última señal registrada por su teléfono, así como establecer quién efectuó los consumos detectados posteriormente con sus tarjetas.
Vega tiene 68 años, mide aproximadamente 1,80 metros, es de contextura delgada, tiene pelo canoso corto y ojos marrones. Al momento de desaparecer vestía jeans, campera negra y borcegos.
Cualquier persona que pueda aportar información sobre su paradero puede comunicarse con el 911 o con la Fiscalía Regional 2 de Rosario.