En Australia y Brasil, sus respectivas industrias frigoríficas exportadores de carne vacuna atraviesan distintos escenarios durante 2026. En el caso de los oceánicos, sufren una caída de las exportaciones de ganado en pie australianas, mientras los brasileños atraviesan un conflicto sanitario que pone en discusión el acceso al mercado europeo.
En Australia, las exportaciones de ganado vacuno en pie totalizaron 265.659 cabezas durante el primer semestre del año, lo que representa una caída del 29% respecto del mismo período de 2025, según informó Beef Central.
Según explicaron desde el Mercado Ganadero de Rosario (ROSGAN), una de las razones de la disminución está vinculada con el calendario religioso. El adelantamiento del Ramadán y del Lebaran generó un mayor movimiento de embarques hacia fines de 2025, por lo que parte de la demanda que habitualmente se concentra durante los primeros meses del año se anticipó al cierre del ejercicio anterior.
A este factor se sumaron condiciones de mercado que impactaron sobre la competitividad de las operaciones australianas. Entre ellas, se destacan el aumento en el precio de la hacienda, los mayores costos de los alimentos y combustibles, la debilidad de la rupia y los controles aplicados por el Gobierno de Indonesia sobre el precio del ganado terminado.
Indonesia mantiene, de todos modos, un peso central para el comercio australiano de ganado en pie. El país asiático concentra el 77% de los embarques de Australia, por lo que las condiciones de ese mercado tienen incidencia directa sobre el volumen exportado por el país de Oceanía.
El escenario australiano también está condicionado por la evolución de los costos internos y por la demanda de los principales destinos asiáticos. La menor cantidad de animales enviados durante el primer semestre no implica una salida de Australia del comercio internacional, sino una reducción del flujo en un mercado donde Indonesia continúa siendo el principal destino.
En Brasil, el principal foco para el comercio exterior ganadero está puesto en el acceso al mercado de la Unión Europea. El Gobierno brasileño analiza recurrir a la Organización Mundial del Comercio (OMC) si el bloque europeo mantiene la suspensión de las importaciones de carne brasileña prevista a partir del 3 de septiembre.
La disputa está vinculada con incumplimientos señalados por la Unión Europea respecto de las normas sobre el uso de antimicrobianos en la producción animal. El gobierno brasileño busca que la medida sea revertida antes de esa fecha y ya anticipó que analiza distintas vías para responder ante una eventual continuidad de las restricciones.
En una carta enviada a la Cámara de Diputados, el canciller Mauro Vieira señaló que Brasil no descarta adoptar acciones diplomáticas, comerciales y legales. Entre las alternativas mencionadas, figura el uso de los mecanismos de solución de controversias de la OMC y de las herramientas previstas en el Acuerdo Mercosur-UE.
La situación tiene relevancia para Brasil, a partir del peso de la Unión Europea entre los destinos de sus productos cárnicos y por el alcance que puede tener una restricción sanitaria sobre esos flujos comerciales. El conflicto se suma a un escenario internacional en el que los requisitos sanitarios, la trazabilidad y las condiciones de acceso a los mercados adquieren mayor peso en las operaciones de carne vacuna.