Mario Eduardo Firmenich volvió a ocupar un lugar en la discusión política argentina, aunque esta vez no lo hizo desde un acto partidario ni desde una candidatura, sino a través de un libro. “Orígenes. Las raíces de nuestra militancia”, publicado por Editorial Sudamericana, reconstruye los años previos a la irrupción de Montoneros en la escena nacional y recupera la mirada de quien fue uno de los principales dirigentes de la organización armada.
La aparición de las memorias se produce en un momento de discusión interna dentro del peronismo, atravesado por debates sobre su identidad, su historia y el rumbo que debería tomar el Partido Justicialista. En ese contexto, el regreso público de uno de los nombres más controvertidos de la militancia setentista genera una situación incómoda: buena parte de la dirigencia prefiere no pronunciarse sobre el contenido del libro ni sobre su autor.
El libro de @MarioEFirmenich es una lectura infaltable en todos los tiempos. Pero sobre todo en este presente signado por la entrega y la crueldad. Se los recomiendo. pic.twitter.com/E6pnC91ukN
— Tano Catalano (@DanielCatalano_) August 4, 2026
Firmenich, conocido dentro de Montoneros como “Comandante Pepe”, fue uno de los principales dirigentes de la organización político-militar que apareció públicamente en 1970 con el secuestro y asesinato del expresidente de facto Pedro Eugenio Aramburu. A partir de entonces, Montoneros desarrolló una estrategia de lucha armada que incluyó secuestros, atentados y asesinatos durante una de las etapas más violentas de la historia política argentina.
La organización se presentó inicialmente como una expresión del peronismo revolucionario y reivindicó la lucha armada como herramienta para alcanzar objetivos políticos. Firmenich se convirtió progresivamente en su principal jefe y ocupó un lugar central en las decisiones de la conducción montonera durante los años siguientes, hasta el repliegue de la organización y su posterior disolución.
Su figura quedó asociada desde entonces a una de las discusiones más sensibles de la historia reciente: la relación entre el peronismo y las organizaciones armadas que actuaron durante la década de 1970. Por eso, cada aparición pública de Firmenich vuelve a abrir una discusión que atraviesa generaciones y que todavía genera posiciones enfrentadas dentro y fuera del movimiento peronista.

Uno de los dirigentes peronistas que sí se refirió públicamente a Firmenich fue Julio Bárbaro. Consultado sobre el exjefe de Montoneros, utilizó una definición particularmente dura: “Fue un burócrata de los que daban la vida”.
La frase resume una mirada crítica sobre la conducción de la organización armada y sobre la lógica política de aquellos años. Bárbaro, histórico dirigente peronista, se desmarcó así de cualquier intento de presentar la experiencia montonera únicamente desde una perspectiva épica o reivindicatoria.

La aparición del libro vuelve a colocar esas discusiones en primer plano. El problema ya no pasa solamente por qué cuenta Firmenich sobre aquellos años, sino también por cómo el peronismo actual decide relacionarse con una parte de su propia historia que continúa generando controversias.
Firmenich publicó sus memorias desde el exterior, donde reside desde hace años. Actualmente se encuentra en Nicaragua, trabajando como asesor del gobierno de Daniel Ortega. La aparición de su libro obliga a mirar hacia atrás en un momento en que el peronismo discute qué hacer de cara al 2027.
El fundador de montoneros, Mario Firmenich, contratado por el gobierno tirano de Nicaragua. Los mismos que se llenan la boca hablando de democracia, terminan cobrando de dictaduras. No falla. pic.twitter.com/RAA3S963fL
— Cristian Ritondo (@cristianritondo) February 21, 2023
La memoria de los años setenta continúa siendo un territorio de disputa política, especialmente cuando aparecen testimonios de sus protagonistas y cuando esos relatos entran en tensión con las interpretaciones construidas durante las últimas décadas.