La investigación por el asesinato de Ann Widdecombe, exministra británica y una de las figuras más reconocidas de Reform UK, abrió un nuevo y delicado capítulo. La Policía Antiterrorista decidió reabrir un expediente que había sido cerrado en 2025 después de descubrir que existía una línea de investigación que no había sido seguida en aquel momento.
El antecedente se remonta a abril de 2025, cuando la Policía Metropolitana recibió una denuncia por un intento de robo en una vivienda del área metropolitana de Londres. El episodio fue investigado con colaboración de la unidad antiterrorista, pero no hubo detenidos y el caso terminó archivado ante la falta de nuevas pistas.

Más de un año después, el asesinato de Widdecombe obligó a revisar aquella investigación. Durante ese proceso, los agentes descubrieron una pista que no había sido identificada ni desarrollada originalmente y que ahora consideran que podría haber tenido relevancia.
Las autoridades no explicaron públicamente cuál es esa nueva línea ni de qué manera podría relacionarse con el homicidio. La decisión, sin embargo, fue considerada suficientemente importante como para que Counter Terrorism Policing London realizara una derivación obligatoria al organismo independiente encargado de investigar la conducta policial, que deberá analizar cómo se manejó el expediente original.

Widdecombe, de 78 años, fue encontrada muerta el 9 de julio en su vivienda del sudoeste de Inglaterra. Había sido atacada el día anterior y la investigación determinó que sufrió una brutal agresión. El 20 de julio, la Justicia británica acusó formalmente a Joshua Kerry, de 28 años, por el asesinato. El sospechoso quedó detenido mientras continúa el proceso judicial.
El caso adquirió rápidamente una dimensión política debido a la trayectoria de la víctima. Widdecombe había sido durante décadas una figura destacada de la política británica, primero dentro del Partido Conservador y, en los últimos años, como dirigente vinculada a Reform UK, el espacio encabezado por Nigel Farage.
Uno de los principales interrogantes continúa siendo el móvil. Los investigadores todavía intentan determinar por qué fue asesinada y si existió algún componente político detrás del ataque.
La reapertura del episodio ocurrido en Londres agrega ahora una nueva incógnita. La policía deberá establecer si se trató simplemente de un error investigativo sin consecuencias posteriores o si aquella pista descartada en 2025 podría haber permitido anticipar o comprender mejor lo que terminó ocurriendo más de un año después.
Por ahora, las autoridades evitaron establecer públicamente una conexión directa entre ambos hechos y pidieron no realizar especulaciones mientras continúan las investigaciones.