¿Qué puede salir mal en un velorio? En Un funeral de mala muerte, prácticamente todo. La obra propone una comedia cargada de secretos, cuentas pendientes, amenazas, chantajes y situaciones absurdas que convierten la despedida de un integrante de una familia en un verdadero campo de batalla.
Con funciones los sábados a las 17 en la Sala Cortázar del Paseo La Plaza, la obra dirigida por Joaco Prato consigue construir un universo donde lo disparatado y lo cotidiano se mezclan permanentemente, dando lugar a escenas desopilantes y momentos de verdadero caos.

La historia parte de una situación tan reconocible como incómoda: una familia reunida para despedir a uno de los suyos. Sin embargo, rápidamente queda claro que ese velorio será mucho más que una ceremonia de despedida. Los secretos comienzan a salir a la luz, los vínculos se ponen a prueba y las viejas cuentas pendientes terminan convirtiendo el encuentro familiar en una auténtica batalla.
Uno de los grandes aciertos de Un funeral de mala muerte está en la combinación entre un texto ágil y una puesta en escena dinámica, que acompaña el ritmo de la comedia y permite que las situaciones se sucedan sin perder intensidad. La obra logra moverse entre lo absurdo y situaciones que perfectamente podrían formar parte de cualquier familia. Ese contraste es justamente uno de los motores del espectáculo: detrás de cada situación disparatada aparecen vínculos, miserias, secretos y conflictos que resultan reconocibles. La dirección de Prato consigue además que el elenco funcione como un engranaje, potenciando los distintos momentos de la historia y haciendo que el caos avance de manera progresiva.

Dentro de un elenco que se entrega por completo a la propuesta, el trabajo de Juan Pablo Reija merece una mención especial. Su personaje atraviesa diferentes climas a lo largo de la obra y Reija demuestra una gran versatilidad para pasar de una situación a otra sin perder el pulso de la comedia. Su entrega al espectáculo es absoluta y consigue sostener buena parte de los momentos más importantes de la historia.
La química con sus compañeros también resulta fundamental para que las escenas alcancen su máximo potencial, especialmente en aquellos momentos donde el absurdo llega a su punto más alto. El elenco se completa con Prato, Milu Burzi, Carolina Negro, Marcela Olmos, Ariel García, Julio Vita, Silvia Olano y Candela Núñez, quienes aportan diferentes matices a una familia en la que, definitivamente, nadie parece estar demasiado dispuesto a quedarse callado.
Un funeral de mala muerte es una propuesta que entiende perfectamente qué quiere ser: una comedia desopilante, dinámica y cargada de situaciones inesperadas. La obra juega con lo absurdo, pero sin alejarse de ciertos aspectos de la vida real. Porque, en definitiva, detrás del disparate aparecen esas pequeñas miserias familiares, los secretos que nadie quiere revelar y las cuentas pendientes que pueden convertir cualquier reunión en un auténtico incendio.
Con buenas actuaciones, una puesta dinámica y un texto que encuentra humor en las situaciones más inesperadas, Un funeral de mala muerte se presenta como una gran alternativa para quienes buscan una comedia teatral para pasar un buen momento y, de paso, preguntarse qué tan tranquila puede ser realmente una reunión familiar.