Las viñetas internacionales volvieron a poner sus ojos en tierras sudamericanas dentro de una de las publicaciones más recientes de la industria norteamericana. Para sorpresa de los lectores locales, la geografía argentina y sus símbolos populares se transformaron en el escenario de la edición número 22 de Absolute Superman, perteneciente a la línea que DC Comics lanzó hace dos años para reinventar a sus superhéroes más emblemáticos en una realidad alternativa.
Detrás de este guiño local se encuentra el ilustrador argentino Juan Ferreyra. Nacido en Córdoba, el artista acostumbra plasmar su ciudad natal, paisajes urbanos característicos y diversos guiños visuales en sus trabajos para la editorial de los cómics. En este volumen, la trama utiliza a la capital mediterránea como un telón de fondo constante, retratando postales identificables como el paseo de La Cañada, la estructura del faro local e inclusive algún distintivo del club Talleres y de Belgrano para representar la identidad cordobesa.

En la viñeta que se viralizó, la historieta revela que la locación oculta una amenaza mayor mediante una descripción puntual: "Una serie de laboratorios en Argentina listados como deshabitados desde los 40, pero que reciben envíos diarios de material químico". La secuencia no tarda en revelar que el lugar opera como la guarida secreta de Brainiac (el villano rumoreado para la próxima película Man of Tomorrow), situando la base de operaciones de esta amenaza intergaláctica dentro de un edificio que replica la sede de la firma Naranja X.
Esta clase de incursiones nacionales en el cómic de superhéroes no resulta un caso aislado dentro de la industria estadounidense. Tiempo atrás, la competencia directa dio de qué hablar al presentar en las filas de los X-Men a Valentín Correa, un personaje apodado Ransom. Se trata de un joven mutante nacido en Buenos Aires con una fisonomía particular: posee un agujero negro en lugar de corazón y la habilidad de absorber el impacto de los disparos para incrementar su fuerza física.

El joven bonaerense, simpatizante de Boca Juniors, fue concebido como un peleador callejero que se une a un grupo de sobrevivientes tras ser rechazado por su familia. Con estas adiciones, la historieta norteamericana continúa enriqueciendo su mapa cultural, incorporando detalles que van desde pasajes urbanos del interior argentino hasta trasfondos vinculados a la cultura futbolística local.