La Casa Rosada decidió reforzar el control político sobre los proyectos que impulsa el Gobierno antes de enviarlos al Congreso. La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, instruyó a la mesa política oficialista para que revise las iniciativas y evalúe su viabilidad legislativa antes de que ingresen formalmente al Parlamento.

La decisión llega después de los últimos tropiezos del oficialismo en el Senado, especialmente durante el tratamiento de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. El proyecto consiguió media sanción, pero debió resignar dos capítulos centrales: el referido a la extranjerización de tierras y el vinculado con la Ley de Manejo del Fuego.
Dentro del Gobierno interpretaron que el proyecto había llegado al Congreso con un alcance demasiado amplio y que esa característica terminó multiplicando las resistencias. A partir de ahora, la intención es evitar que las iniciativas lleguen al recinto sin un análisis previo sobre los apoyos que pueden conseguir y los conflictos políticos que podrían generar.

La revisión tendrá especial atención sobre los proyectos elaborados por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, conducido por Federico Sturzenegger. El funcionario es uno de los principales impulsores de la agenda de reformas y desregulación de Javier Milei, pero varias de sus iniciativas generaron resistencia entre sectores políticos, sindicales y sociales.
La mesa política volverá a reunirse esta semana para analizar el resultado de la última sesión del Senado y definir cómo continuará la estrategia parlamentaria. El objetivo será evaluar no solo el contenido de los proyectos, sino también el momento adecuado para presentarlos y las posibilidades reales de construir mayorías.
"En esta mesa política haremos un análisis y evaluación de lo que pasó en Senado y cómo encarar los proyectos para adelante. También, depurar lo que viene de Desregulación", explicó un funcionario del Gobierno al referirse al nuevo esquema de revisión.
La decisión representa un cambio en la dinámica interna del oficialismo. Hasta ahora, buena parte de las iniciativas se elaboraban dentro de las áreas técnicas del Gobierno y luego comenzaban su recorrido legislativo. Con el nuevo mecanismo, la conducción política tendrá una instancia previa para determinar qué proyectos conviene impulsar, cuáles necesitan modificaciones y cuáles deberían esperar.
La discusión también incluye la estrategia de comunicación. En la Casa Rosada consideran que algunas iniciativas llegaron al debate público sin una explicación suficiente sobre sus alcances y terminaron generando resistencias que complicaron su tratamiento parlamentario.
En ese sentido, el Gobierno pretende que cada proyecto tenga una presentación pública previa antes de definir su llegada al Congreso. La idea es explicar sus principales puntos, anticipar cuestionamientos y reducir el margen para que la oposición imponga la agenda alrededor de los aspectos más polémicos.
Pese al nuevo mecanismo de control, en el entorno de Federico Sturzenegger descartan que exista una pérdida de confianza por parte del Presidente. El ministro continúa siendo uno de los funcionarios más respaldados por Javier Milei y mantiene contacto directo con el mandatario.

Desde el área de Desregulación también relativizaron el impacto de los cambios realizados al proyecto de Propiedad Privada. Consideran que la media sanción constituye igualmente un avance y recuerdan que iniciativas anteriores del Gobierno también sufrieron modificaciones durante su tratamiento parlamentario.
La diferencia es que ahora Karina Milei busca que esas modificaciones no lleguen como una consecuencia de una derrota política en el recinto, sino que puedan anticiparse durante la etapa de elaboración y negociación. El objetivo es que el oficialismo llegue a las sesiones con mayor previsibilidad y menos puntos de conflicto abiertos.
La estrategia también responde a una necesidad política más amplia. Después de varios meses en los que el Gobierno consiguió avanzar con distintos proyectos gracias a acuerdos con bloques aliados, las últimas sesiones mostraron que esas mayorías no son permanentes y que los gobernadores y legisladores pueden modificar su posición cuando perciben un costo político elevado.
El nuevo esquema puede modificar el peso de la mesa política dentro de la gestión. Karina Milei no solo busca ordenar la relación con los legisladores y gobernadores, sino también intervenir antes en la definición de qué reformas llegan al Parlamento y bajo qué condiciones.
Para el Gobierno, la prioridad inmediata será avanzar con los proyectos que cuentan con mayor respaldo y dejar en segundo plano aquellas iniciativas que puedan abrir conflictos difíciles de administrar. La apuesta es recuperar ritmo legislativo después de una etapa marcada por negociaciones extensas y resultados más ajustados de lo esperado.
La situación también expone una tensión dentro del oficialismo: mientras el sector de Sturzenegger busca avanzar con una agenda amplia de desregulación y reformas estructurales, la conducción política intenta dosificar esos cambios para evitar que el Congreso vuelva a convertirse en un escenario de desgaste para el Gobierno.
La nueva auditoría previa no implica, al menos por ahora, un freno a las reformas. Sí marca un cambio en la forma de llevarlas al Parlamento: antes de discutir qué puede aprobar el Congreso, Karina Milei quiere saber qué está dispuesto a acompañar el Congreso.