Mientras Colombia intenta dimensionar las consecuencias del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió este lunes buena parte del país, la tragedia provocó una rápida reacción de dirigentes de distintos sectores políticos, con mensajes que fueron desde la solidaridad con las víctimas hasta reclamos concretos al nuevo gobierno.
Una de las intervenciones que más llamó la atención fue la del expresidente Gustavo Petro, quien puso el foco sobre Hidroituango y reclamó información a los organismos encargados de gestionar la emergencia.
Pero no fue el único. Alcaldes, gobernadores, exfuncionarios y dirigentes nacionales utilizaron las redes sociales para informar sobre la situación en sus territorios, ofrecer colaboración y pedir una respuesta rápida ante los daños.
En paralelo, surgieron llamados para evitar que la tragedia se transforme en una nueva disputa partidaria mientras continúan las tareas de emergencia y crece la preocupación por las personas afectadas.
Gustavo Petro reaccionó al terremoto con un mensaje breve y dirigido especialmente a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD).
“Que los funcionarios de la UNGRD digan qué pasa en Hidroituango”, reclamó el expresidente, quien señaló a esa infraestructura como uno de los principales puntos de preocupación después del fuerte movimiento sísmico.

El planteo de Petro introdujo así una advertencia concreta en medio de las primeras evaluaciones sobre las consecuencias del terremoto, mientras las autoridades continuaban relevando daños en diferentes regiones.
El epicentro del sismo se ubicó en San José del Palmar, en el departamento de Chocó, pero el movimiento se sintió con fuerza en numerosas ciudades colombianas. También se registraron réplicas después del evento principal.
Que los funcionarios de la UNGRD, digan que pasa en hidroituango, ese es el riesgo principal.
— Gustavo Petro (@petrogustavo) August 10, 2026
Desde Medellín, el alcalde Federico Gutiérrez informó que las autoridades comenzaron inmediatamente a verificar posibles afectaciones y recordó a los habitantes que la línea 123 se encontraba disponible ante cualquier emergencia.
En Bogotá, Carlos Fernando Galán comunicó que los primeros relevamientos no mostraban daños estructurales de gravedad, aunque sí se habían detectado algunas grietas en edificios.
El Instituto Distrital de Gestión de Riesgos y Cambio Climático comenzó además un barrido por las diferentes localidades de la capital para determinar si existían otros daños derivados del movimiento.
En Antioquia, el gobernador Andrés Julián Rendón informó que se estaban realizando verificaciones en los 125 municipios del departamento y confirmó la instalación de un Puesto de Mando Unificado.
“Hasta ahora no tenemos reportes de víctimas o heridos”, señaló en uno de los primeros balances y cerró su mensaje con una expresión que se repitió bajo distintas formas durante la jornada: “Dios cuide a Colombia”.
Las reacciones también llegaron desde dirigentes que no tienen actualmente responsabilidades ejecutivas. El exalcalde de Medellín Daniel Quintero expresó su solidaridad especialmente con Chocó y las demás regiones golpeadas.
“Mi corazón y oraciones con mi gente del Chocó y otros lugares afectados por el terremoto”, escribió, aunque agregó inmediatamente un pedido político: “Nuevo gobierno debe dar una respuesta ágil y solidaria”.
Desde otro sector político, el exvicepresidente Francisco “Pacho” Santos adoptó una postura diferente y ofreció colaboración directa al presidente Abelardo De La Espriella.
“¿Qué necesita, Presidente? Estamos listos para apoyar en todo lo que se necesite: rescate y reconstrucción”, expresó Santos, quien se puso a disposición del Ejecutivo para colaborar frente a la emergencia.
Los mensajes reflejaron así diferentes posiciones frente al nuevo gobierno, pero coincidieron en colocar la asistencia a los damnificados y las tareas de rescate entre las prioridades inmediatas.

Otros dirigentes eligieron contar cómo atravesaron personalmente el terremoto.
El representante Jaime Arizabaleta, del Centro Democrático, aseguró que nunca había experimentado un movimiento de semejante intensidad.
“Este ha sido el temblor más fuerte que he sentido en mi vida”, escribió. Luego expresó su deseo de que las personas afectadas estuvieran a salvo y agregó: “Dios bendiga a Colombia”.
La exsenadora Ingrid Betancourt también puso el acento en las víctimas y las regiones donde comenzaban a conocerse algunos de los daños más graves. “Mis oraciones están con las familias afectadas por el fuerte temblor. Chocó, Eje Cafetero y Valle del Cauca con daños graves”, señaló.
Betancourt destacó además que la respuesta estatal ya estaba en marcha en diferentes puntos del territorio. La representante Cathy Juvinao hizo un llamado todavía más directo a los habitantes de algunas de las ciudades golpeadas: “Amigos de Cali, Pereira, Manizales. Por favor todos asegúrense de que sus amigos y familiares estén bien”.

A medida que comenzaron a multiplicarse los mensajes, apareció también una discusión sobre el tono que debía adoptar la política frente a una emergencia de semejante magnitud.
Gabriela Muñoz pidió evitar que las diferencias partidarias se impongan sobre la asistencia a las víctimas. “Una tragedia no puede convertirse en una herramienta para hacer política”, afirmó.
Al mismo tiempo, sostuvo que corresponde exigir al gobierno de De La Espriella una respuesta a la altura de la emergencia, con movilización de recursos y acompañamiento a las comunidades afectadas.
Muñoz puso el foco especialmente en la dimensión humana de lo que estaba ocurriendo mientras la discusión comenzaba a trasladarse a las redes sociales. “Mientras discutimos desde una pantalla, hay personas atrapadas entre escombros. Hay familias que perdieron sus hogares”, advirtió.
El terremoto encontró a Colombia atravesando los primeros días de una nueva etapa política, pero la magnitud de la emergencia provocó mensajes de dirigentes provenientes de espacios enfrentados.
Entre pedidos de explicaciones, ofrecimientos de colaboración, reclamos al nuevo gobierno y expresiones de solidaridad, una frase terminó sintetizando el llamado a dejar las diferencias en segundo plano mientras continúan las tareas de rescate: “Hoy no importa quién votó por quién. El dolor no pregunta por ideologías”.