El terremoto de magnitud 7,4 ocurrió este lunes 10 de agosto a las 7:34 cerca de San José del Palmar, Chocó, con una profundidad de 96 kilómetros. El dato revisado del Servicio Geológico Colombiano coincide en magnitud con USGS, cuya solución preliminar estimó 107 kilómetros. La diferencia no cambia el rango intermedio. La sacudida alcanzó numerosas ciudades y el balance seguía en consolidación, por lo que esta explicación no congela una cifra provisional.
La magnitud 7,4 mide el tamaño de la ruptura, pero no determina por sí sola cuánto temblará cada ciudad. La escala es logarítmica: frente a un sismo de magnitud 5, liberó alrededor de 4.000 veces más energía, según el USGS. La intensidad varía con la distancia, las ondas, el suelo, la topografía y la resistencia constructiva. Sentirlo lejos no equivale a recibir el mismo impacto.
Un hipocentro a 96 kilómetros pertenece al rango intermedio, situado entre 70 y 300 kilómetros. Las ondas recorren más roca antes de llegar a la superficie, por lo que la sacudida sobre el foco suele ser menor que en un evento equivalente y superficial. Sin embargo, los grandes terremotos intermedios pueden sentirse a mucha distancia. Esa combinación explica el alcance amplio, no una intensidad idéntica en todos los lugares.
Los suelos blandos, las laderas y la respuesta de los edificios terminaron de repartir el daño de manera desigual. Los sedimentos pueden amplificar ciertas frecuencias, los edificios altos responder más a ondas de período largo y una estructura vulnerable resistir peor que otra bien diseñada. Como mostró un análisis previo de News Digitales sobre infraestructura, la magnitud no dicta por sí sola las consecuencias.

La localización y la profundidad son compatibles con una ruptura dentro de la placa de Nazca ya subducida bajo Colombia. El marco tectónico del SGC confirma que Nazca desciende bajo el continente y que los terremotos intermedios suelen ocurrir dentro de la losa hundida. Es una inferencia: el mecanismo focal debe confirmar la geometría de la falla. Tampoco corresponde confundir el caso con el nido sísmico de Bucaramanga, una fuente distinta en Santander.

La lección operativa es que el riesgo sísmico combina amenaza geológica, exposición urbana y vulnerabilidad constructiva. Los terremotos no pueden predecirse con fecha y hora, pero sí pueden mapearse los suelos, inspeccionarse daños y reforzarse edificios conforme al Reglamento NSR-10. Los próximos pasos serán revisar el mecanismo focal y los mapas de intensidad, y convertir el patrón de daños en decisiones de reconstrucción. La profundidad moderó la concentración del impacto, pero no eliminó la emergencia.
Uno de los vídeos más impactantes del terremoto en Colombia. El instante en que cede un edificio en Pereira… pic.twitter.com/h9ARYO2kqQ
— Sergio Novelli (@SergioNovelliE) August 10, 2026