El Servicio Geológico Colombiano ubicó a 96 kilómetros de profundidad el terremoto de magnitud 7,4 registrado a las 7:34 del lunes 10 de agosto de 2026 en San José del Palmar, Chocó. El boletín actualizado del SGC es la referencia nacional, mientras la solución del USGS lo sitúa cerca de 110 kilómetros. No son dos eventos: cada red recalcula el hipocentro con sus estaciones y modelos.
En cualquiera de las dos soluciones, el origen pertenece a la franja de profundidad intermedia. La clasificación del USGS ubica allí los sismos que nacen entre 70 y 300 kilómetros. El hipocentro es el punto donde comienza la ruptura bajo tierra; el epicentro, su proyección superficial. Esa distancia condicionó la llegada de las ondas, pero no anuló su capacidad de causar daños.
Las ondas sísmicas recorrieron cerca de cien kilómetros antes de alcanzar la superficie en la zona epicentral. Durante ese trayecto se atenúan, por lo que un terremoto intermedio suele sacudir menos justo sobre el foco que otro de igual magnitud y origen superficial. Aun así, un 7,4 libera energía suficiente para sentirse lejos. La profundidad amplió el radio de percepción, pero no distribuyó la energía de manera uniforme.
La magnitud fue una sola, mientras la intensidad cambió de un lugar a otro. El ShakeMap del USGS estimó un máximo VII, muy fuerte, pero es un modelo preliminar y no un inventario de daños. Roca, sedimentos, topografía y edificios modifican el movimiento final. Como explicó News Digitales al analizar el impacto sobre la infraestructura, la magnitud no basta para anticipar las consecuencias.

La profundidad explica una parte del patrón, pero no permite atribuirle un derrumbe, una víctima o la diferencia entre dos ciudades. Hacen falta acelerogramas, estudios del suelo e inspecciones. La aceleración máxima muestra cuánto se movió el terreno y aproxima la exigencia recibida por una construcción. Sería incorrecto afirmar que los 96 kilómetros volvieron menor al terremoto o evitaron por sí solos una destrucción mayor.

Los registros instrumentales y los reportes de intensidad precisarán cómo el foco intermedio se tradujo en movimientos sobre la superficie. El sistema de intensidades del SGC reúne observaciones por municipio y las réplicas ayudan a delimitar la ruptura. La profundidad favoreció una percepción extensa, pero el mapa final de daños dependerá de propagación, suelo, distancia y vulnerabilidad constructiva.