La búsqueda de Oscar Vega terminó de la manera menos esperada. Después de varios días sin noticias sobre su paradero, el ingeniero de 68 años fue encontrado inconsciente en el interior de su propio auto, estacionado en pleno centro de Rosario y a escasos metros del comercio donde había sido visto por última vez. Ahora, mientras permanece internado con asistencia respiratoria tras sufrir un ACV isquémico, la investigación intenta reconstruir qué ocurrió durante las más de 48 horas en las que estuvo desaparecido.
El hallazgo se produjo durante la madrugada del sábado, cerca de la 1.45, en Pasaje Espora al 1300. Un llamado alertó sobre la presencia de un hombre desvanecido dentro de un Chevrolet Prisma blanco y efectivos de la Brigada Motorizada se dirigieron hasta el lugar.
Al acercarse al vehículo, los policías encontraron a Vega sentado en el asiento del acompañante. Intentaron hacerle preguntas, pero el hombre no respondía, por lo que solicitaron inmediatamente una ambulancia del Sistema Integrado de Emergencias Sanitarias (Sies).
Una de sus hijas, de 41 años, llegó poco después y confirmó que se trataba del ingeniero que su familia buscaba desde el jueves 6 de agosto. Vega fue trasladado a un sanatorio privado y posteriormente sus familiares confirmaron que sufrió un ACV isquémico. Su cuadro requiere que continúe internado y con asistencia respiratoria.

Pero su aparición, lejos de cerrar el caso, abrió un nuevo interrogante.
La familia confirmó también una de las sospechas que había surgido durante la búsqueda: Vega fue víctima de un robo. Lo que los investigadores todavía no pudieron establecer es en qué momento ocurrió la sustracción de sus pertenencias y si fue antes o después de que sufriera la descompensación.
Ese interrogante resulta central para reconstruir lo sucedido desde la tarde del jueves hasta la madrugada del sábado. La última imagen conocida del ingeniero antes de su desaparición lo ubicaba en un comercio de electrodomésticos de Presidente Roca al 1400. Allí había realizado una compra y luego se había dirigido hacia su Chevrolet Prisma.
El dato que ahora adquiere especial relevancia es que el vehículo apareció en Pasaje Espora al 1300, muy cerca de ese mismo sector de la ciudad.
La Policía de Investigaciones (PDI), con intervención de un fiscal ya designado para el caso, intenta determinar si el auto permaneció allí durante todo ese tiempo y reconstruir los movimientos que se produjeron mientras Vega estaba desaparecido.
Tras el hallazgo, investigadores recorrieron la zona en busca de cámaras de seguridad que puedan aportar imágenes sobre lo ocurrido.
Mientras buscaban a Vega, sus familiares ya habían detectado una serie de movimientos que no podían atribuirle con certeza y que alimentaron la hipótesis de que algo le había ocurrido.
A partir de los registros vinculados a su cuenta de Gmail pudieron establecer que uno de sus dispositivos tuvo una conexión alrededor de las 19.30 del jueves en la zona de bulevar Seguí y Espinillo, lejos del lugar donde finalmente fue encontrado.
En ese mismo sector también quedaron registrados consumos efectuados con sus tarjetas de crédito y débito. Otras operaciones habían sido detectadas previamente en un comercio del centro rosarino.
La familia había advertido durante la búsqueda que faltaban las tarjetas y documentación del ingeniero y sospechaba que habían sido sustraídas. Con el hallazgo de Vega, esa línea pasó a formar parte de la investigación destinada a determinar quién utilizó sus pertenencias y bajo qué circunstancias llegaron hasta esa zona de Rosario.
El caso había generado preocupación precisamente porque la desaparición resultaba completamente inusual para su entorno. Vega vive junto a su esposa en el barrio La Florida, continúa trabajando como ingeniero y, según había explicado una de sus hijas, nunca había protagonizado un episodio similar.