El Gobierno de Javier Milei enfrenta un nuevo obstáculo en el Senado y esta vez Mendoza aparece como una de las provincias que puede resultar determinante. El proyecto que busca modificar el régimen de Zona Fría, ya aprobado por Diputados, todavía no reúne los votos necesarios para llegar al recinto y quedó condicionado por el rechazo de los tres senadores mendocinos.
La situación tiene una particularidad política. Mientras los diputados nacionales vinculados al gobernador Alfredo Cornejo, Pamela Verasay y Lisandro Nieri, habían acompañado mayoritariamente la iniciativa oficial cuando fue votada en mayo, los representantes de Mendoza en la Cámara alta adoptaron una posición diferente.
Los radicales Mariana Juri y Rodolfo Suárez ya comunicaron su rechazo a la modificación del régimen, mientras que la peronista Anabel Fernández Sagasti también se opone al proyecto. De esta manera, los tres senadores de la provincia quedaron alineados contra una reforma que dejaría a buena parte de los hogares mendocinos fuera del esquema de descuentos en las facturas de gas.
El proyecto aprobado en Diputados propone modificar el sistema actual de subsidios, que se determina principalmente a partir de criterios geográficos. La nueva estructura busca focalizar el beneficio y reducir la cantidad de usuarios alcanzados por el régimen vigente.

Actualmente, los descuentos sobre las facturas de gas pueden llegar al 30% o al 50%, dependiendo del tipo de usuario y de la zona. En Mendoza, el cambio tendría un impacto significativo porque buena parte de la provincia dejaría de recibir el beneficio, mientras que Malargüe conservaría un tratamiento diferencial.
El argumento del Gobierno es que el esquema actual genera un gasto elevado y distribuye el subsidio de manera poco eficiente. La propuesta apunta, en cambio, a concentrar la asistencia en los sectores considerados más vulnerables.
Para Mendoza, el problema es que la eliminación del beneficio no se limita a las zonas tradicionalmente identificadas como más frías. Sectores de la provincia, entre ellos localidades del Valle de Uco, quedarían en una situación que sus representantes consideran injusta frente a regiones con condiciones climáticas similares que sí conservarían el descuento.
La posición de Mariana Juri fue explicitada en las últimas semanas. La senadora radical sostuvo que quedó conforme con que durante el invierno no se aplicara la quita del subsidio y confirmó que trabaja en una propuesta alternativa para modificar el sistema sin eliminar el beneficio para los usuarios mendocinos.
Zonas Frías
— Mariana Juri (@mariana_juri) July 8, 2026
Agradezco a las autoridades y al personal técnico de Defensa Civil, de @ContingenciasDA y del @SMN_Argentina por la información científica aportada para el análisis de las zonas frías de la Argentina, con especial atención a las características de Mendoza. pic.twitter.com/iKzF9VdCLA
Rodolfo Suárez, también integrante de la bancada radical, mantiene la misma postura. Su rechazo adquiere especial relevancia porque ambos responden políticamente al espacio de Alfredo Cornejo, aunque en este tema decidieron tomar distancia de la posición que habían sostenido los diputados nacionales de la provincia.
Desde el peronismo, Anabel Fernández Sagasti también cuestionó desde el comienzo la reforma. Así, pese a sus diferencias políticas, los tres representantes mendocinos en el Senado coinciden en evitar que la provincia pierda los descuentos actuales.
La posición de Mendoza se suma a los reparos planteados por senadores de otras provincias alcanzadas por el régimen. El rechazo comenzó a transformarse en una dificultad concreta para el oficialismo a medida que se acercó el momento de definir si el proyecto podía llegar al recinto.
El escenario de Zona Fría aparece después del revés que sufrió el oficialismo con la reforma vinculada a la propiedad privada. El Gobierno tuvo que retirar del proyecto el capítulo que flexibilizaba las restricciones para la adquisición de tierras rurales por parte de extranjeros ante la falta de respaldo suficiente.

La situación dejó en evidencia una diferencia cada vez más marcada entre ambas cámaras: La Libertad Avanza puede construir mayorías en Diputados, pero trasladar esos acuerdos al Senado resulta mucho más complejo cuando las reformas afectan directamente los intereses de las provincias.
Zona Fría representa justamente ese tipo de conflicto. Los gobernadores y legisladores pueden acompañar determinadas iniciativas nacionales, pero tienen mayores incentivos para marcar límites cuando una medida puede impactar sobre las tarifas que pagan sus habitantes.
En este escenario, el oficialismo analiza distintas alternativas para intentar destrabar el proyecto. Una posibilidad es modificar algunos aspectos de la iniciativa para conseguir apoyos, mientras que otra sería postergar el tratamiento hasta alcanzar un acuerdo más amplio con los bloques provinciales.
Por ahora, el proyecto permanece frenado y sin los votos necesarios para avanzar. Si la Casa Rosada no logra revertir esa situación, la reforma de Zona Fría podría convertirse en otro revés legislativo para Milei y en una nueva señal de que el Senado comienza a funcionar como el principal límite para la agenda de reformas del Gobierno.