Una publicación difundida este lunes 10 de agosto en X reactivó el misterio del Triángulo de las Bermudas con una afirmación tajante. Sostiene que fue un camelo anglosajón porque España navegó esas aguas durante tres siglos sin perder barcos. La fama contemporánea sí es posterior, pero la ausencia total de naufragios españoles es falsa: los archivos de Bermuda registran varios.
El nombre no designa una región reconocida ni tiene fronteras aceptadas por la cartografía oficial. La NOAA señala que no existe un mapa oficial y que Estados Unidos no registra ese nombre. La versión popular une Miami, Puerto Rico y Bermuda, pero sus límites varían. Esa ambigüedad impide contar pérdidas históricas dentro de una frontera definida de manera retrospectiva.
El National Museum of Bermuda registra varios barcos españoles perdidos en los arrecifes de la propia isla. Su colección marítima documenta al San Pedro, naufragado en 1596 cuando volvía de Cartagena a Cádiz; al San Antonio, arrojado contra el arrecife por una tormenta en 1621; y a El Galgo y La Viga, dos apoyos de la Flota de Tierra Firme que encallaron durante un huracán en 1639. Todos preceden al mito moderno.
La Carrera de Indias fue una red naval duradera, no una historia de tres siglos sin naufragios. El Florida Museum registra las pérdidas del Atocha y el Santa Margarita en 1622, y el National Park Service documenta los desastres de 1715 y 1733. Varios ocurrieron fuera del contorno más usado, por lo que no sirven como casos estrictos del triángulo, pero sí desmienten una navegación colonial sin pérdidas.
La evidencia disponible tampoco muestra más desapariciones misteriosas allí que en otros corredores oceánicos transitados. La NOAA menciona huracanes, corriente del Golfo, bajos fondos y fallas humanas. La Guardia Costera estadounidense no reconoce un peligro especial ni halló factores extraordinarios. Un caso sin respuesta inmediata, como la búsqueda de cinco pescadores en el Río de la Plata, exige investigación, no una causa sobrenatural.

La teoría viral acierta al desconfiar del envoltorio moderno del misterio, pero el registro español demuestra otra cosa. España dominó rutas, pero perdió barcos en Bermuda, Florida y las Bahamas por tormentas, arrecifes y colisiones. La conclusión no es que allí nada ocurrió, sino que ninguna anomalía extraordinaria distingue la zona de otros espacios oceánicos.