Chad conmemora este 11 de agosto el 66º aniversario de su independencia de Francia, una fecha que recuerda el final del dominio colonial pero también expone las dificultades para construir estabilidad política, desarrollo económico e instituciones capaces de representar a una población diversa.
El territorio formó parte del África Ecuatorial Francesa y obtuvo autonomía interna en 1958, dentro de la Comunidad Francesa. Dos años después proclamó su independencia y François Tombalbaye se convirtió en el primer presidente. Como ocurrió en numerosos países africanos durante 1960, conocido como el “Año de África”, la soberanía llegó acompañada por fronteras heredadas y fuertes desequilibrios regionales.
Tombalbaye concentró poder y eliminó espacios opositores. Las tensiones entre el sur, de mayoría cristiana y animista, y las comunidades musulmanas del norte alimentaron una rebelión que desembocó en décadas de golpes, guerras civiles e intervenciones extranjeras. El país quedó atravesado además por los conflictos de sus vecinos, especialmente Libia, Sudán y la República Centroafricana.
En 1990, Idriss Déby tomó el poder y gobernó durante más de tres décadas. Murió en 2021 tras resultar herido mientras visitaba tropas que combatían a una columna rebelde. Un consejo militar instaló entonces a su hijo, Mahamat Idriss Déby, al frente de una transición. En 2024 fue declarado ganador de unas elecciones cuestionadas por sectores opositores y prolongó el dominio familiar.

Chad comenzó a exportar petróleo en 2003, pero los ingresos no transformaron de manera suficiente las condiciones de vida. El país tiene cerca de 21 millones de habitantes y un producto por persona apenas superior a los 1.000 dólares anuales. Menos del 15% de la población dispone de electricidad y la pobreza continúa afectando a una parte sustancial de los hogares.
Su ubicación en el Sahel le otorga un papel estratégico. Las fuerzas chadianas participaron durante años en operaciones contra organizaciones yihadistas y fueron consideradas entre las más experimentadas de la región. Al mismo tiempo, N'Djamena recibió refugiados y sufrió consecuencias económicas y humanitarias por la guerra en Sudán.

La relación con Francia también cambió. A fines de 2024, el Gobierno decidió terminar el acuerdo de cooperación militar con la antigua potencia colonial, al considerar que ya no respondía a sus necesidades. La medida expresó una búsqueda de mayor autonomía y de nuevos socios internacionales.
La independencia de 1960 permitió crear un Estado soberano, pero no cerró la discusión sobre cómo se distribuyen el poder y los recursos. A 66 años de aquella jornada, Chad celebra su identidad nacional mientras enfrenta el desafío de convertir su riqueza, su posición estratégica y su diversidad en oportunidades concretas para la población.