El Caroline Bezengi, un petrolero sancionado por su participación en el transporte de crudo ruso, se convirtió en el centro de una emergencia ambiental frente a las costas de Omán. El buque permanece varado cerca de las islas Al Hallaniyat, en la gobernación de Dhofar, y el petróleo que pierde formó una mancha de aproximadamente 390 kilómetros cuadrados, según la medición comunicada este 10 de agosto por las autoridades omaníes. La contaminación se desplaza hacia el noreste y fue detectada a unos siete kilómetros de la costa continental, mientras equipos especializados siguen su evolución mediante satélites y relevamientos marítimos.
El incidente comenzó mucho antes de que la extensión de la mancha encendiera las alarmas. El petrolero había cargado crudo en Novorossiysk, Rusia, y transportaba cerca de un millón de barriles con destino a Asia cuando informó dificultades el 8 de junio frente a Yemen. Evaluaciones iniciales citadas por fuentes de seguridad marítima apuntaron a una explosión a bordo, pero hasta ahora no existe una atribución confirmada ni un responsable identificado. Después del episodio, el barco terminó encallado frente al archipiélago omaní y su deterioro progresivo abrió un problema que combina seguridad marítima, sanciones internacionales y riesgo ecológico.
La dimensión exacta del derrame varía según el momento y el método de observación. Mientras Omán situó este lunes la superficie observada en unos 390 km², Greenpeace calculó que la contaminación había pasado de 45 km² a fines de julio a cerca de 150 km² el 2 de agosto y aproximadamente 600 km² dos días más tarde. Otro análisis de imágenes satelitales elaborado por el especialista Wim Zwijnenburg, de PAX, estimó cerca de 800 km² de película de petróleo el 7 de agosto. Las cifras no deben sumarse ni compararse como si fueran una misma medición, porque corresponden a fechas diferentes y parte del hidrocarburo posteriormente se dispersó por las condiciones meteorológicas.
El problema adquiere mayor gravedad por el lugar donde quedó atrapado el buque. Las islas Al Hallaniyat integran un ecosistema marino protegido del mar Arábigo y albergan especies sensibles, entre ellas aves marinas y la amenazada ballena jorobada del mar Arábigo. Imágenes satelitales mostraron además que el crudo alcanzó sectores costeros de la isla Qibliyah y que el petrolero aparece parcialmente sumergido. Julio y agosto coinciden con la temporada del monzón en esa zona, un factor que puede modificar rápidamente la dirección de la mancha y someter el casco dañado a condiciones marítimas más exigentes.

El Caroline Bezengi también expone las dificultades asociadas a los barcos utilizados para mantener el comercio petrolero ruso pese a las sanciones occidentales. Reino Unido incluyó oficialmente al buque, identificado con el IMO 9224439, dentro de su régimen de sanciones contra Rusia por su participación en el transporte de petróleo ruso hacia terceros países. Este tipo de embarcaciones suele ser asociado a la denominada flota fantasma, una red de petroleros con estructuras de propiedad, banderas y circuitos comerciales difíciles de rastrear que permite mantener exportaciones fuera de los canales marítimos tradicionales. News Digitales ya abordó el papel de la flota fantasma rusa en otros escenarios de tensión internacional.

Omán asegura que mantiene activados sus planes de emergencia y que utiliza imágenes satelitales, inspecciones de campo y modelos técnicos para anticipar el movimiento de la contaminación y proteger la navegación. Sin embargo, la cantidad de crudo que efectivamente escapó del petrolero todavía no fue establecida públicamente y tampoco debe confundirse con el casi millón de barriles que componían su carga. Esa diferencia será decisiva para medir la verdadera dimensión del desastre. Mientras continúen el buque varado y la incertidumbre sobre el petróleo que permanece en sus tanques, el Caroline Bezengi seguirá representando un riesgo ambiental activo frente a una de las áreas marinas más sensibles de Omán.