Moria Casán volvió a estar en boca de todos. La serie de Netflix que recorre su vida y su carrera generó sorpresa, impacto y también una revisión de algunos de los momentos más extremos de una trayectoria en la que la palabra "transgresión" aparece prácticamente como un sello registrado.
Porque si algo hizo Moria durante más de cinco décadas fue no quedarse quieta. Pasó de la revista al teatro de texto, de la televisión al mundo empresarial y de los escenarios tradicionales a espectáculos que desafiaron los límites de lo que se podía mostrar en escena. Y hubo varios trabajos que, en su momento, fueron verdaderos escándalos.
Uno de los grandes puntos de quiebre en la carrera de Moria fue Brujas. La obra se estrenó en 1991 y reunió a cinco grandes actrices: Moria Casán, Thelma Biral, Graciela Dufau, Nora Cárpena y Susana Campos. La historia giraba alrededor de cinco antiguas alumnas de un internado que se reencontraban 25 años después. Para La One significó mucho más que otro éxito teatral: fue el momento en el que decidió correrse del lugar tradicional de vedette y demostrar que podía sostener un personaje dentro de una obra de texto.
La propia Moria señaló a Brujas como una bisagra fundamental de su carrera. El espectáculo terminó convirtiéndose en un fenómeno que atravesó generaciones y tuvo distintas reposiciones a lo largo de los años. En otras palabras: pasó de mostrar el cuerpo a demostrar que también podía sostener un escenario desde la actuación.
En plena década del 90, cuando todavía había temas que generaban muchísimo más revuelo que en la actualidad, Moria volvió a sorprender con un emprendimiento impensado. En 1994 inauguró en Mar del Plata Playa Franka, una playa nudista que rápidamente quedó asociada a su nombre y generó polémica por su propuesta. Moria no solo estaba vinculada al teatro y la televisión: también se animaba a llevar su espíritu provocador al mundo empresarial y a crear espacios que rompían con los códigos de la época.
Años más tarde, la diva llevó esa misma idea al mundo gastronómico. Moria fue propietaria de Moria Resto y +, un restaurante ubicado en Armenia al 1200, en Palermo, que se caracterizaba por combinar gastronomía con entretenimiento y performances de alto voltaje. En 2008, por ejemplo, el local anunció un ciclo en el que distintas famosas realizaban performances especialmente preparadas para el público. Fernanda Vives fue una de las primeras protagonistas y posteriormente también participó Evangelina Carrozo, mientras que Valeria Archimó hizo su propio show.
La propuesta iba mucho más allá de salir a comer: la experiencia incluía sensualidad, provocación y espectáculo, algo absolutamente coherente con el universo Moria.
Pero si hubo una propuesta que dejó a todos con la boca abierta fue The Hole. En 2016, Moria encabezó en el Teatro Maipo la versión argentina del espectáculo español, una combinación de cabaret, burlesque, circo, music hall, humor y erotismo. Y había un detalle que parecía salido de una película: una rata formaba parte del espectáculo. Moria llegó incluso a protagonizar las promociones del show junto al animal y durante la representación interactuaba con él. La propuesta incluía además acrobacias, desnudos, humor y números cargados de sensualidad.
Como si todo esto fuera poco, Moria también se animó a uno de los desafíos más inesperados: interpretar a Julio César. En la versión dirigida por José María Muscari, la actriz se puso en la piel del poderoso personaje de Shakespeare y llevó adelante una propuesta que se alejaba completamente de la imagen clásica de la diva de la revista. La elección no fue casual: Moria siempre buscó correrse del lugar en el que el público esperaba encontrarla. Y hasta desde el Complejo Teatral de Buenos Aires destacaron su capacidad para afrontar desafíos artísticos muy diferentes.
La lista podría seguir: Las tres viejas, Priscilla, la reina del desierto, 3 mitades, The Rocky Horror Show, sus programas de televisión, sus personajes, sus declaraciones y cada una de las veces que decidió hacer exactamente lo contrario de lo que se esperaba de ella. Por eso el fenómeno que hoy genera la serie de Netflix no aparece de la nada. Moria Casán construyó durante décadas una carrera basada en la provocación, la libertad y la capacidad de reinventarse.
Fue vedette, actriz dramática, capocómica, conductora, empresaria y protagonista de espectáculos que, en distintas épocas, parecían demasiado para el momento. Y quizás ahí esté la explicación de por qué, tantos años después, Moria sigue siendo Moria: porque cuando todos pensaban que ya habían visto todo de ella, la diva encontraba una nueva manera de volver a sorprender.