Martín “Negro” Almeida pasó por El Living de NewsDigitales y habló sobre una de las facetas que más lo hicieron conocido en redes sociales: su particular forma de recortar y viralizar declaraciones de dirigentes, periodistas y referentes políticos.
Lejos de considerarse simplemente “el rey del clipeo”, explicó cómo convirtió esa actividad en una herramienta para exponer contradicciones, provocar discusiones y, también, generar humor.
Durante la entrevista, Almeida repasó sus comienzos en el mundo de las ideas libertarias, su acercamiento a Javier Milei, su mirada sobre el kirchnerismo y el progresismo, el rol del archivo en la política y las redes sociales, las polémicas que protagonizó y las amenazas que recibió. También habló de su relación con Julia Mengolini.
Almeida rechazó la etiqueta de “rey del clipeo”, aunque reconoció que encontró una manera particular de trabajar con fragmentos de entrevistas y programas.
“Creo que soy el que le encontró una vuelta de rosca a profesionalizar, si se puede decir, algo que no es una profesión, de clipear”, explicó. Según sostuvo, esa modalidad “caló y funcionó”, especialmente durante el último año.
Frente a quienes lo acusan de actuar con “mala leche”, Almeida respondió que muchas veces el problema aparece cuando una persona no acepta las consecuencias de sus propias declaraciones.
“Hay mucha gente que dice cosas que después no tolera que otra gente piense que lo que está diciendo es una boludez”, planteó. En esos casos, aseguró, en lugar de revisar lo dicho, algunos optan por responsabilizar a quien hizo circular el fragmento.
“Cuando a veces el clip, la gran mayoría de mis clips, es corte, corte, publico. No es corte, edito, te saco, muevo, pongo el clip de otro para hacerte sentir así”, afirmó.
Sin embargo, reconoció que existe cierta picardía en la selección del material. “Puede que haya un poco de picardía en mi juego donde agarro algo que yo sé que estás diciendo una reverenda idiotez y que podías rectificarte tranquilamente”, admitió.

Uno de los nombres que más aparece en su actividad en redes es el de Julia Mengolini. Almeida contó que nunca recibió un mensaje directo de ella para cuestionarle personalmente sus clips, aunque sí sufrió consecuencias de las repercusiones.
“He tenido olas de hateo”, señaló. Y agregó: “Cada vez que ella me nombra, tengo tres o cuatro amenazas de muerte en los inbox. Cosa que pasa, es normal, las redes sociales”.
El comediante sostuvo que su intención principal no es atacar personalmente a quienes aparecen en sus videos, sino generar una reacción a partir de lo que efectivamente dijeron. “Yo la mayoría de los clips que hago, los hago por la risa”, resumió.
Almeida también contó que tiene incorporada una rutina cotidiana para detectar declaraciones que puedan convertirse en contenido.
“Me levanto a la mañana, voy a entrenar y cuando estoy desde que me cambio y me voy al box de CrossFit donde entreno, me pongo a escuchar”, relató.
Cuando algo llama su atención, pausa el contenido, retrocede y realiza el recorte: “Cuando escucho algo que me interesa, paro, pauso, vuelvo atrás, corto, clipeo y subo”.
Además, reconoció que existen personas a las que considera particularmente proclives a generar material viral. “Tengo algunas gallinitas de los huevos de oro”, bromeó.
Entre ellas ubicó a Mengolini, aunque aclaró que llegó un momento en el que dejó de buscarla deliberadamente porque otros usuarios comenzaron a hacer lo mismo.
Para graficarlo utilizó una referencia a Los Simpsons: “Es como el capítulo donde miran a Homero y dicen: ‘Cállense chicos, está por decir una idiotez’”.
Uno de los ejes centrales de la entrevista fue el valor que Almeida le asigna al archivo. Según su mirada, las redes sociales cambiaron la manera en que dirigentes, periodistas y referentes deben administrar sus declaraciones.
“Hay mucha gente que se está enfrentando, sobre todo los periodistas, a que el archivo está pesando”, sostuvo.
Para Almeida, cambiar de opinión no constituye necesariamente un problema. La diferencia está en la forma en que se produce ese cambio.
“Uno puede cambiar de opinión, pero la gente no es tarada”, afirmó. Según explicó, el público puede distinguir entre una evolución genuina y una modificación repentina de posiciones motivada por conveniencia política.
En ese punto mencionó como ejemplo las reacciones alrededor de la Selección argentina durante el Mundial. “Hace un mes y medio atrás bardeaban a la selección. Le ganaron a Inglaterra, pum, ahora de repente todo el kirchnerismo, el kukismo y el progresismo estaba a favor de la selección”, cuestionó.
Por otro lado, explicó que su interés por clipear contenidos políticos surgió también de una necesidad personal: escuchar a quienes piensan diferente.
“Prefiero más escuchar al oponente porque no podés vencer a quien no conocés”, sostuvo.
En su visión, permanecer únicamente dentro de un círculo donde todos comparten las mismas ideas genera una cámara de eco. Por eso, considera que las redes pueden funcionar como un espacio de confrontación intelectual.
“Estamos todos encerrados, una gran cámara de eco, donde no se quieren juntar los unos con los otros”, afirmó. Y agregó: “La mejor manera de debatir ideas es el gran ágora que tenemos nosotros, que es internet”.
Para Almeida, Twitter, YouTube, Instagram y TikTok constituyen espacios donde puede desarrollarse una discusión pública que luego se traduce en decisiones democráticas.
“El debate público es lo que hace el crecimiento de un país. Porque vos debatís abiertamente y después la gente, democracia, elige cuál cree que es la mejor idea”, sostuvo.

Almeida se definió como un admirador de Javier Milei desde antes de su llegada a la Presidencia y rechazó la idea de que el mandatario deba moderar necesariamente su lenguaje.
“Yo soy fan de Javier 2018”, afirmó, en referencia a la etapa en la que el actual Presidente participaba de manera frecuente en programas televisivos como Intratables. “Para mí hoy Javier está tranquilo. Está moderado”, agregó.
En ese sentido, sostuvo que las formas no deberían ocupar el centro de la discusión política. “El tema de las formas para mí va por segundo plano”, aseguró.
“Quien se agarra de las formas es porque no tiene el suficiente sustento ideológico e intelectual para poder darse cuenta cuál es la argumentación válida”, sostuvo. Y desafió: “¿Con qué argumento? ¿Con qué estudio? ¿Con qué paper? ¿Con qué dato? Debatamos”.
“Me crucé con videos de Milei en Intratables y el consumo irónico hizo que yo vea al loco y diga: ‘¿Quién es este sacado? Mirá cómo está gritando’”, relató.
Pero detrás de los gritos y los insultos encontró algo que le llamó todavía más la atención: los argumentos: “El grito te llama, el puteo, el insulto te llama, pero cuando lo escuchás en el fondo decís: ‘Che, tiene razón, loco’”.
Al comparar los gobiernos de Mauricio Macri y Milei, Almeida sostuvo que votó al expresidente en 2015, aunque sin sentir una identificación particular. “Yo lo voté, pero no me gustó”, afirmó.
Según su interpretación, Macri ganó aquella elección principalmente como alternativa al kirchnerismo. “Macri gana en 2015 por ser antikirchnerista, no por proponer algo”, sostuvo.
En cambio, considera que Milei llegó a la Presidencia después de varios años de exposición pública y difusión de ideas. “Milei no es presidente del 2023 porque sí”, afirmó. “Desde el 2015 hasta el 2023, el tipo no paró de educar a la gente”.
Almeida destacó particularmente la difusión de autores y conceptos económicos vinculados con la tradición liberal. “Nosotros podemos saber quién es Rothbard por Milei, quién es Mises por Milei, quién es Hayek por Milei”, señaló. “Milei lo principal que hizo en la Argentina fue educar”, resumió.
Pese a las fuertes críticas que intercambió públicamente con Mengolini, Almeida aseguró que estaría dispuesto a sentarse a debatir con ella. “Tengo el contacto de Mengolini. Pero nunca le escribí”, contó.
Según relató, en 2023 hizo saber a través de un productor que estaba disponible para participar de un debate con ella, aunque nunca recibió una respuesta.
Para Almeida, las redes sociales terminaron funcionando como una suerte de puente entre ambos mundos. “Ella en su mundo, yo en el mío”, explicó. “La disputa de ideas está abierta”, siguió-.
Y concluyó con una definición que resume buena parte de su postura: “Ella piensa como piensa, yo pienso como pienso. Lo debatimos y después la gente elige”.