Maximiliano vive en Lanús, trabaja en la Municipalidad y tiene dos hijos. Tanto él como su pareja tienen empleo, pero aun así aseguran que en los últimos meses la economía familiar quedó al límite.
Los gastos cotidianos, las necesidades particulares de su hijo con autismo y el comienzo de la devolución de créditos que había solicitado para atravesar una situación económica difícil hicieron que sus ingresos ya no alcancen para cubrir todas las necesidades del hogar.
“Soy padre de un nene con autismo y a veces se dificulta encontrar ciertas cosas y afrontar determinadas situaciones que uno, siendo empleado municipal, no puede cubrir”, explicó en diálogo con NewsDigitales.
Su caso expone una realidad que atraviesa a numerosos hogares: tener trabajo no siempre significa contar con ingresos suficientes para afrontar todos los gastos, especialmente cuando existen necesidades adicionales vinculadas al cuidado de los hijos.

Maximiliano tiene casi dos años y medio de antigüedad en la Municipalidad de Lanús. Actualmente percibe alrededor de $600.000 mensuales, aunque durante los próximos meses su ingreso se reducirá a unos $450.000 debido a que comenzará a devolver créditos que había tomado a través del sindicato de trabajadores municipales.
Esos préstamos habían sido una ayuda en un momento económico complejo. Ahora, la devolución representa un nuevo descuento sobre un salario que ya resulta difícil de estirar hasta fin de mes.
Su pareja también trabaja. Lo hace media jornada y, según contó Maximiliano, percibe un ingreso similar al suyo. Sin embargo, la suma de ambos salarios no alcanza para eliminar las dificultades.
“Si bien tengo a mi esposa que trabaja también, ella lo hace media jornada y cobra prácticamente lo mismo que yo. Se nos complica en un montón de situaciones, más que nada por el tema del nene y por la otra nena que tenemos”, relató.
La familia tiene además una hija adolescente, con los gastos propios de esa etapa de la vida: “Gracias a Dios no tiene ninguna discapacidad, pero es adolescente y también requiere de sus cosas”.

Para Maximiliano, pedir ayuda no fue una decisión sencilla. Reconoció que sintió vergüenza, pero explicó que llegó a un punto en el que las dificultades económicas comenzaron a desbordarlo.
“Hoy en día la situación económica está complicada para todos. Pedir ayuda para algunos es muy difícil. En mi caso, si bien tuve un poquito de vergüenza, lo tuve que hacer porque lamentablemente me desbordaron un montón de situaciones”, contó.
“No es nada de otro mundo. Se nos dificulta a veces llegar a fin de mes como a todos, pero con la diferencia de que tenemos un nene con discapacidad y se complica un poquito más la situación”, resumió.

Uno de los principales desafíos está relacionado con la alimentación de su hijo. Maximiliano explicó que, debido a su condición, en ocasiones el niño necesita una comida diferente a la del resto de la familia.
“Quizás a la noche no quiere comer lo mismo que al mediodía, pero no por capricho, sino por su condición. Entonces tratamos de hacerle otra cosa y ahí se complica”, explicó.
Son gastos que, considerados de manera individual, pueden parecer pequeños, pero que acumulados a lo largo del mes terminan teniendo un impacto significativo sobre el presupuesto familiar.
En ocasiones, contó, recurre a pedir dinero prestado. Pero también comprende que quienes lo rodean no siempre están en condiciones de ayudar: “A veces pido prestado, pero a veces la gente no puede ayudar y es recontra entendible”.
En el caso de su hijo, la familia pudo acceder a distintas prestaciones a través de la cobertura médica de su esposa, quien trabaja en tareas de limpieza.
Según explicó Maximiliano, mediante esa obra social consiguieron un acompañante terapéutico para que el niño pueda concurrir al colegio y también acceder a diferentes tratamientos.
“Gracias a Dios, en ese sentido no tenemos ningún inconveniente”, señaló. La situación fue diferente cuando intentó gestionar determinadas prestaciones a través de IOMA, la obra social a la que está afiliado por su trabajo municipal: no pudo conseguir por la elevada demanda.
“El nene no toma ningún tipo de medicación porque el nivel de autismo que tiene es el mínimo, pero no deja de ser una persona con discapacidad y requiere de otra alimentación y otro tipo de cuidado”, explicó.
Durante un tiempo, Maximiliano también contó con el respaldo económico de su padre. Cuando el dinero no alcanzaba, recurría a él para comprar algunos de los alimentos que más impacto tienen en el presupuesto familiar.
“Mi padre en su momento me daba una mano para comprar ciertas cosas, como fruta, verdura, carne vacuna, pollo, cerdo, lo que fuese”, relató.
Pero esa ayuda dejó de ser posible después de un acontecimiento familiar que modificó también la situación de su padre.
“Hace poquito también falleció nuestro abuelo, entonces se le complicó un poquito más porque necesitaba ocuparse de sus cosas y no pudo darme una mano”, explicó.
Fue entonces cuando Maximiliano decidió buscar otra alternativa y hacer público su pedido de ayuda.
Antes de ingresar a la Municipalidad de Lanús, Maximiliano trabajaba en un depósito de Aeroparque. Era un empleo nocturno que implicaba un importante costo de traslado.
“Antes de entrar en la Municipalidad trabajaba en un depósito de Aeroparque, donde estaba de noche. El tema era el pago: gastaba mucho en viaje y no me terminaba quedando casi nada de lo que ganaba”, recordó.
Hace aproximadamente dos años y medio consiguió ingresar al municipio y comenzó una nueva etapa laboral.
Su objetivo, explicó, siempre fue contar con un empleo que le permitiera sostener a su familia. Sin embargo, la combinación de ingresos ajustados, gastos cotidianos, necesidades específicas de sus hijos y ahora la devolución de los créditos que había solicitado volvió a poner al hogar en una situación delicada.
Para ayudar a Maximiliano, hay que contactarse al 11 5572-0872.