En el marco de la Exposición Rural de Palermo, Luciana Mengo, vicepresidenta de la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (CAFMA), repasó las principales preocupaciones de la industria y puso el foco en el acceso al financiamiento, la renovación del parque de maquinaria y el impacto de las importaciones.
En diálogo con NewsDigitales, advirtió que las tasas disponibles para la compra de equipos siguen siendo un límite para las ventas y obligan a los fabricantes a asumir parte del costo financiero para sostener las operaciones. A esto se suma un escenario de apertura comercial que, desde la entidad, plantean que debe ser gradual y acompañado por cambios fiscales e impositivos que permitan mejorar la competitividad de la producción nacional.
Mengo también señaló dos aspectos que en estos días preocupan a los fabricantes. Por un lado, una menor demanda que afecta a toda la cadena de valor, incluidos a los fabricantes de agropartes. Y esto, sin perder de vista que las plantas de capital nacional trabajan actualmente en un nivel que oscila entre el 60% y 80% de su capacidad instalada.
-¿Cuáles son las principales preocupaciones de los fabricantes de maquinaria agrícola en este momento?
-Las preocupaciones que tenemos tienen que ver principalmente con el financiamiento, Hoy no tenemos líneas de financiamiento óptimas para la venta de la maquinaria agrícola, entonces no se renueva el parque de la maquinaria agrícola. Si bien del lado político se puede establecer algún discurso de que existen, siempre son subsidiadas por el fabricante. ¿A qué me refiero? Un porcentaje de esa tasa las pagamos nosotros como fabricantes y eso nos vuelve caros y poco competitivos. Se trata de uno de los puntos más importantes que tenemos que seguir insistiendo y seguir trabajando es sobre el financiamiento, con una tasa real y accesible para poder ser competitivos.
-En este tema, ¿cómo estamos con respecto a Brasil?
-Brasil actualmente no está pasando un buen momento con el financiamiento, pero por lo general son tasas muy accesibles, donde le presentan al productor agropecuario la posibilidad de renovar su parque de maquinaria agrícola mucha más frecuentemente que a nosotros. Las máquinas tienen mucho más rotación, a diferencia nuestra, que con las tasas que hay disponibles, muchas veces la fábrica salimos a hacer financiamiento y eso nos descoloca un poco de la grilla financiera de nuestras propias empresas. Entonces, creo que con una buena línea de crédito, con un excelente producto como el que tenemos y con el vínculo que tenemos ya formado con nuestro cliente, todo tiene que funcionar.
-La oferta crediticia tiene ventanas puntuales y muy marcadas, como Expoagro, Agroactiva y Palermo. Pero fuera de eso, no hay mucho más.
—Exactamente, como fabricantes, aportamos hasta 10 o 12 puntos de los créditos. Quizás lo que esté diciendo no caiga muy simpático a algunos sectores políticos porque no es políticamente correcto decirlo, pero es la realidad. Hoy eso nos quita competitividad y afecta directamente el costo del producto. Nosotros lo trasladamos, no podemos absorberlo al 100%.
-¿Esto se nota en los patentamientos?
-En este punto, quiero aclarar que la maquinaria agrícola va mucho más allá de los bienes registrables. Tenemos toda una cadena de valor, que son proveedores de la maquinaria agrícola y tenemos aquellas máquinas que son registrables y otras que no son registrables. En el caso de los patentamientos, son sobre los autopropulsados o los bienes registrables y esa no es la lectura completa. La lectura completa es que tenemos un montón de fabricantes de insumos de maquinaria agrícola o de agropartes que están bastante perjudicados con este tema de la falta de créditos, porque la falta de ventas afecta a toda la cadena.
Las sembradoras argentinas son reconocidas a nivel mundial- A esto se le puede sumar algo más nuevo. Estamos hablando de problemas estructurales, pero hay un parque de maquinaria que está un poco envejecido, falta de crédito y a esto se le está sumando un fenómeno reciente, si se quiere, que son las importaciones. ¿Cómo lo están viendo desde CAFMA?
-Bueno, de un tiempo a esta parte se trabaja activamente por el tema de importaciones, pero no con el ánimo de no ser abiertos al mercado externo, sino para tener una apertura más ordenada y una apertura más próxima.
-¿En qué sentido?
-Que se vaya de manera gradual para que nos den tiempo a nosotros, los fabricantes argentinos, a tener una estructura fiscal, a tener una estructura, que tenga que ver con lo impositivo que pueda acompañar esta competitividad, que hoy no la tenemos.
-¿Y esto cómo afecta a las fábricas nucleadas en CAFMA?
-La capacidad instalada de las fábricas en general está por debajo de su nivel normal, como veníamos acostumbrados. Estamos entre el 60 y el 80% de capacidad instalada en movimiento dentro de las fábricas
-Pensando en lo que resta del año y comparándolo con el año pasado, ¿creés que va a ser un año de empate? ¿Va a estar el sector por debajo en cuánto a números?
-Qué pregunta, es casi para una tarotista. Todo depende cómo se vaya dando el escenario político y el escenario crediticio, fiscal y las decisiones que se tomen a nivel gubernamental respecto de las importaciones. Si se establecieran políticas más claras respecto a cómo competir con aquel producto que ingresa y a líneas de crédito accesibles, el sector tiene que funcionar bien.