La diputada nacional María Elena Velázquez, integrante del espacio político de Guillermo Moreno, presentó un proyecto de ley para emitir una estampilla postal y acuñar una moneda conmemorativa por la visita del papa León XIV a la Argentina, prevista para noviembre de 2026.
La iniciativa propone que ambos elementos incluyan las imágenes del actual pontífice y de su antecesor, el papa Francisco, con el objetivo de representar la continuidad entre ambos papados y homenajear el vínculo de Francisco con la Argentina.
El proyecto plantea que el Poder Ejecutivo, a través del organismo que corresponda, disponga las medidas necesarias para concretar tanto la emisión postal como la acuñación de la moneda.
El primer artículo establece: "Dispóngase la emisión de una estampilla postal y acuñación de una moneda conmemorativa por la visita del Papa León XIV a la Argentina".
El segundo fija una condición específica para el diseño de ambas piezas: deberán incluir las imágenes del papa Francisco y del papa León XIV.
De esta manera, la iniciativa no busca únicamente recordar la llegada del actual pontífice, sino también vincular el acontecimiento con la figura de Francisco, primer argentino en ocupar el trono de San Pedro.

En los fundamentos, Velázquez sostiene que el objetivo es "recordar y festejar" la visita pastoral de León XIV mediante una estampilla postal y una moneda conmemorativa.
La diputada considera que la llegada del pontífice representa un acontecimiento de relevancia institucional para el país y destaca que contribuirá a reforzar los vínculos entre la Argentina y la Santa Sede.
"La visita del Sumo Pontífice a la República Argentina refuerza los lazos históricos, diplomáticos y de cooperación entre el Estado Argentino y la Santa Sede", sostiene el texto presentado ante el Congreso.
La iniciativa también reivindica el papel internacional de la Iglesia y del Papa como figura de mediación y liderazgo moral.
Uno de los aspectos centrales de la propuesta es que las dos piezas conmemorativas no estén dedicadas exclusivamente a León XIV.
Para Velázquez, la aparición conjunta de ambos pontífices permitiría representar la continuidad del legado de Francisco.
Los fundamentos remarcan que el papa argentino fue "el primer argentino y americano en llegar a la Santa Sede en San Pedro", un hecho que la diputada define como "un enorme orgullo para nuestro pueblo".
A partir de esa mirada, la moneda y la estampilla funcionarían también como un homenaje a Francisco, cuya figura quedó fuertemente asociada con la identidad argentina desde su elección como Papa en 2013 hasta su muerte.
La diputada sostiene que la imagen conjunta de ambos pontífices "simboliza la transmisión de los principios de paz, fraternidad, solidaridad y el diálogo entre los pueblos del mundo".
El proyecto también le asigna a la visita una dimensión que excede estrictamente lo religioso.
En sus fundamentos, Velázquez plantea que la llegada del Papa puede convertirse en una oportunidad para promover "la concordia, el entendimiento pacífico y el diálogo entre los diversos sectores políticos, sociales y religiosos del país".
La diputada vincula ese mensaje con una serie de valores que considera universales, entre ellos la lucha contra la pobreza, la inclusión social, la solidaridad con los sectores vulnerables y el respeto por los derechos humanos.
De esta manera, la iniciativa utiliza la visita papal como punto de partida para reivindicar una agenda social y política vinculada con el diálogo y la búsqueda de consensos.
León XIV tiene prevista su visita a la Argentina entre el 8 y el 11 de noviembre de 2026, en el marco de una gira sudamericana que también contempla Uruguay y Perú.
El viaje representaría un acontecimiento de fuerte impacto institucional y religioso, dado que la Argentina lleva varias décadas sin recibir la visita de un pontífice en ejercicio. La agenda prevista contempla actividades en Buenos Aires, Luján y Córdoba.
En Buenos Aires se proyecta una misa multitudinaria abierta al público en la zona del Monumento de los Españoles, en Palermo.
Luján ocupará otro lugar central dentro del recorrido. León XIV visitaría la Basílica de Luján, uno de los principales centros de peregrinación y devoción mariana del país.
El tercer punto de la agenda será Córdoba, donde se prevé un encuentro masivo y un homenaje al Santo Cura Brochero en el Estadio Mario Alberto Kempes. También está contemplada una misa multitudinaria en los predios de la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA).
La dimensión federal del recorrido también forma parte de la expectativa generada alrededor de la visita.

La organización del viaje ya contempla distintos preparativos logísticos. Entre ellos aparece la fabricación de dos vehículos abiertos y no blindados para los traslados del Papa. Según el contexto aportado para la iniciativa, Toyota fabricará y donará los dos papamóviles siguiendo las especificaciones establecidas por el Vaticano.
También se anunció una colecta nacional para financiar parte de los gastos vinculados con infraestructura y comunicación. La Conferencia Episcopal Argentina prevé realizarla durante el fin de semana del 22 y 23 de agosto en las parroquias de todo el país.
A esto se suma un concurso para elegir la canción oficial de la visita, destinado a músicos y compositores argentinos. La obra ganadora sería anunciada el 24 de septiembre.
En los fundamentos, Velázquez compara la futura visita de León XIV con los viajes que realizó Juan Pablo II a la Argentina en 1982 y 1987.
El primer viaje ocurrió en junio de 1982, durante la Guerra de Malvinas. Fue una visita breve, de aproximadamente 30 horas, realizada después del paso del pontífice por el Reino Unido.
Juan Pablo II llegó al país con un mensaje de paz y mantuvo un encuentro con el entonces presidente de facto Leopoldo Galtieri. También visitó la Basílica de Luján y celebró una misa multitudinaria en Buenos Aires.
Uno de los símbolos de aquella visita fue el primer papamóvil construido en la Argentina. El vehículo fue desarrollado en apenas cuatro días sobre una camioneta Ford F-350 por el Automóvil Club Argentino.
Cinco años después, Juan Pablo II regresó a la Argentina, esta vez durante el gobierno democrático de Raúl Alfonsín.
Fue una visita de seis días y con un despliegue federal mucho mayor. El Papa recorrió diez ciudades: Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Mendoza, Salta, Tucumán, Bahía Blanca, Corrientes, Viedma y Paraná.
Durante la gira pronunció 26 mensajes pastorales. Uno de los momentos más recordados se produjo en Buenos Aires, cuando encabezó la Jornada Mundial de la Juventud durante el Domingo de Ramos en la avenida 9 de Julio, ante una multitud estimada en más de un millón de personas.
La despedida quedó grabada en la memoria colectiva con una frase que se convirtió en símbolo de aquella visita: "¡Hasta siempre, Argentina!".