12/08/2026 - Edición Nº1282

Internacionales

Rescate masivo

Seis meses secuestrados en Nigeria: hambre, tristeza y partos en el bosque

12/08/2026 | Tras seis meses cautivos, mujeres y niños relataron hambre, enfermedades, muertes y partos sin asistencia.



Ciento sesenta y tres habitantes de Woro, en el estado nigeriano de Kwara, volvieron a aparecer después de pasar casi seis meses secuestrados en una zona boscosa. La mayoría son mujeres y niños y muchos llegaron debilitados, enfermos o con lesiones que obligaron a mantenerlos bajo atención médica. Su liberación formó parte de un operativo que permitió recuperar a 308 personas retenidas en distintos ataques, una acción que la Presidencia de Nigeria definió como la mayor operación conjunta de rescate realizada en un solo día por las fuerzas de seguridad.

El cautiverio comenzó el 3 de febrero, cuando hombres armados irrumpieron en Woro y otras comunidades de Kaiama y provocaron una de las jornadas más violentas registradas recientemente en esa región. Más de 160 personas murieron en el ataque a Woro, mientras decenas de mujeres y menores fueron llevados hacia áreas de difícil acceso. La comunidad es mayoritariamente musulmana y los testimonios posteriores indican que los atacantes buscaban imponer una interpretación extremista de la religión, en un escenario donde grupos armados han ampliado su actividad hacia zonas del centro de Nigeria.

 


Nigeria, oficialmente República Federal de Nigeria​, ​ es un país de África occidental, ​ que limita con Níger al norte, con Chad en el nordeste, con Camerún en el este y con Benín en el oeste.​ Su costa sur está localizada en el golfo de Guinea en el océano Atlántico.​

Hambre, enfermedades y nacimientos dentro del bosque

Durante esos meses, los cautivos atravesaron períodos de hambre, enfermedades y exposición constante a la lluvia. Algunos sobrevivientes relataron jornadas enteras sin alimentos y noches a la intemperie o cerca del agua, sin protección adecuada frente al clima. También debieron enterrar a personas que murieron durante el encierro, mientras los captores ordenaban esconderse cuando helicópteros militares sobrevolaban los lugares donde permanecían retenidos. La falta de comida, la ausencia de atención sanitaria y el aislamiento dejaron a parte del grupo en condiciones físicas muy deterioradas al recuperar la libertad.

Uno de los episodios más extremos ocurrió con las mujeres embarazadas que tuvieron que dar a luz durante el secuestro. Amirah Salihu, enfermera y también cautiva, asistió a unas diez mujeres durante sus partos dentro del bosque sin instrumental médico y utilizando únicamente sus manos. Una sobreviviente estimó además que cerca de 13 niños murieron durante los seis meses de cautiverio y señaló que otros 12 menores no regresaron con el grupo liberado. Los distintos recuentos conocidos hasta ahora impiden establecer con absoluta precisión cuántas personas pasaron por el campamento.


Mapa del estado de Kwara en Nigeria, donde fueron secuestradas las personas. 

El operativo que liberó a 308 personas

La operación de rescate se desarrolló en el bosque del Parque Nacional del Lago Kainji y reunió a varias de las principales fuerzas de seguridad de Nigeria. Participaron el Centro Nacional de Contraterrorismo, las Fuerzas Armadas, el servicio de inteligencia DSS y la Policía en una acción coordinada basada en información de inteligencia. Además de los 163 habitantes de Woro, fueron liberadas otras 145 personas secuestradas principalmente en el vecino estado de Niger. Los rescatados recibieron primeros auxilios y evaluaciones médicas antes de comenzar el proceso de reunificación con sus familias.


Sobrevivieron seis meses cautivos y relataron hambre, muertes y partos en el bosque.

El regreso de los sobrevivientes no cierra el caso ni la crisis de secuestros que atraviesa Nigeria. La comunidad llegó a sostener que 176 mujeres y niños habían sido llevados en febrero, aunque esa cifra fue cuestionada previamente por la Policía y quedó todavía más difícil de reconstruir por las muertes y los nacimientos ocurridos durante el cautiverio. Tras la liberación, el Gobierno ordenó reforzar los sistemas de alerta temprana, la inteligencia comunitaria y la respuesta rápida ante nuevos ataques, mientras la expansión de grupos extremistas hacia nuevas zonas mantiene la seguridad rural como uno de los principales desafíos del país.