13/08/2026 - Edición Nº1283

Farándula

A corazón abierto

La contundente reflexión de Débora D’Amato para sus hijas Charo y Lola

13/08/2026 | La periodista compartió en sus redes sociales unas palabras sobre el aprendizaje que le quiere dejar a las nenas.



Débora D’Amato compartió una profunda reflexión sobre la maternidad y dejó un mensaje cargado de amor para sus hijas, Charo y Lola. La periodista habló sobre uno de los grandes desafíos que enfrenta como mamá: acompañarlas frente a las decepciones, los rechazos y las situaciones que inevitablemente pueden lastimarlas.

Hay algo que intento enseñarles a mis hijas y que, a veces, pienso que a nuestra generación nos hubiera hecho muy bien aprender antes”, comenzó escribiendo D’Amato junto a una serie de fotografías y un mensaje dedicado a las pequeñas. La periodista reconoció que no puede evitar que sus hijas sufran. Que alguna amiga no las elija, que alguien les diga algo feo, que puedan sentirse excluidas, decepcionadas o que una palabra termine afectándolas.

Y hasta se permitió bromear sobre su instinto maternal: “Mi primer impulso de mamá sea querer ponerlas abajo del brazo y declarar al mundo entero zona de exclusión”. Sin embargo, Débora explicó que entiende que su tarea no es protegerlas de absolutamente todo lo que pueda ocurrirles, sino brindarles las herramientas necesarias para atravesar esos momentos. “Mi trabajo es darles herramientas para atravesarlo”, sostuvo.

En ese sentido, contó que intenta no minimizar los problemas que sus hijas le plantean, incluso cuando desde la mirada adulta puedan parecer cuestiones menores. “Porque quizás para mí es ‘una pavada’. Pero si a ellas les duele, importa”, explicó.

El aprendizaje que quiere dejarles

La periodista contó que suele conversar mucho con Charo y Lola para ayudarlas a cuestionar aquello que las lastima y, sobre todo, para que puedan construir una autoestima que no dependa de la mirada de los demás. Entre las preguntas que busca transmitirles aparecen algunas fundamentales: si lo que alguien dice sobre ellas realmente define quiénes son, si no ser elegidas significa valer menos, si tienen que cambiar para agradarle a otra persona o si pueden alejarse de alguien que les hace mal.

También remarcó la importancia de aprender a decir que no y de entender que estar triste es válido, pero que una tristeza no tiene por qué convertirse en un estado permanente. “Hay que aprender a quitarles poder a las palabras y a las acciones que nos lastiman”, afirmó. Y aclaró que eso no significa hacerse las fuertes ni negar lo que sienten. Por el contrario, se trata de poder reconocer el dolor sin permitir que ese dolor defina la propia identidad.

Finalmente, D’Amato reflexionó sobre una de las cuestiones más difíciles de la crianza: aceptar que no existe una manera de evitarles todas las heridas. “No podemos criar hijos a los que nunca les rompan el corazón, nunca los decepcionen o nunca los hagan sentir mal. Ojalá. Pero no existe”, escribió. Por eso, aseguró que lo importante es que sus hijas aprendan a reconocer lo que sienten, ponerlo en palabras, pedir ayuda, establecer límites, alejarse cuando sea necesario y volver a levantarse.

Y cerró con una de las ideas más emotivas de su reflexión: que Charo y Lola sepan que, cuando algo les pase, siempre tendrán un lugar seguro al que volver y donde podrán contar lo que sienten sin miedo a escuchar que “no es para tanto”.

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