Las diferencias internas dentro del Frente de Izquierda y de los Trabajadores-Unidad (FIT-U) sumaron en los últimos días nuevas señales que alimentan los interrogantes sobre la relación entre los partidos que integran el espacio.
A algunos movimientos que comenzaron a llamar la atención en el Congreso se agregó ahora un episodio concreto en el terreno electoral: el FIT-U no competirá unido en las elecciones de convencionales constituyentes de Bariloche, previstas para el próximo 1° de noviembre.
El dato adquiere mayor relevancia porque llega en medio de cuestionamientos cruzados entre el Partido Obrero (PO) y el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), dos de las principales fuerzas de la alianza.
Desde el PO consideran que lo ocurrido en Río Negro no constituye un episodio aislado y lo vinculan con una sucesión de desacuerdos que vienen acumulándose dentro del frente.
Antes del conflicto electoral en Bariloche, algunos movimientos parlamentarios habían comenzado a mostrar diferencias entre dirigentes de ambas fuerzas.
Los últimos proyectos impulsados por los diputados nacionales Néstor Pitrola y Romina Del Plá, referentes del Partido Obrero, no contaron con el acompañamiento de Nicolás del Caño y Myriam Bregman, dos de las principales figuras del PTS que solían firmar en conjunto.
La falta de coincidencia en esas iniciativas no implica por sí sola una ruptura política. Sin embargo, en el contexto de las discusiones que atraviesan al espacio, comenzó a ser observada como otra señal de las dificultades para sostener posiciones comunes.
El nuevo capítulo llegó lejos del Congreso y en una elección municipal que, por sus dimensiones, podría parecer menor dentro del escenario nacional. Sin embargo, la imposibilidad de conformar una lista conjunta en Bariloche expuso diferencias políticas que venían discutiéndose puertas adentro.
Tras el cierre del plazo para inscribir las alianzas que competirán por los lugares en la Convención Constituyente municipal, el Partido Obrero confirmó que conformará un frente junto a Izquierda Socialista, mientras que el PTS no integrará esa alianza.
Según la versión difundida por el PO, las negociaciones habían comenzado con la intención de presentar al FIT-U unido. Uno de los primeros desacuerdos habría surgido alrededor de la eventual rotación de una banca en caso de conseguir representación en la Convención.
Pero el conflicto terminó escalando por otra discusión: la situación de los trabajadores de Fate y las diferencias alrededor de la conducción del Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (Sutna).
El Partido Obrero sostiene que el PTS condicionó la continuidad de las conversaciones a que el PO repudiara a dirigentes del Sutna por episodios ocurridos durante el prolongado conflicto en la fábrica de neumáticos.
Desde el PO rechazaron ese planteo y acusaron al PTS de utilizar la controversia alrededor de Fate para avanzar en una política de ruptura dentro del Frente de Izquierda.
La disputa incluye acusaciones cruzadas sobre el comportamiento de militantes y dirigentes sindicales durante el conflicto. El Partido Obrero rechazó las agresiones entre trabajadores, pero cuestionó la caracterización realizada por el PTS sobre referentes del Sutna y defendió la conducción de la protesta.

Para el Partido Obrero, la falta de acuerdo electoral debe analizarse junto con otros episodios ocurridos durante los últimos meses.
Entre ellos menciona la decisión del PTS de realizar un acto propio durante el último 1° de Mayo, mientras el PO, Izquierda Socialista y el MST participaron de una convocatoria conjunta; las diferencias alrededor de la conformación de comités unitarios del FIT-U y los debates sobre la estrategia futura del espacio.
También aparecen cuestionamientos por iniciativas políticas impulsadas unilateralmente y diferencias acerca de cuál debe ser la forma de organización de la izquierda frente al escenario nacional.
El PO incluso asegura que durante una reunión de la mesa del FIT-U realizada el lunes 10 de agosto el PTS mantuvo sus cuestionamientos alrededor del conflicto de Fate y volvió a exigir un pronunciamiento sobre la conducción del Sutna.
La lectura del Partido Obrero es contundente: considera que existe una orientación “rupturista” por parte del PTS y pidió que esa fuerza revea su posición.
Sin embargo, por ahora la ruptura tiene un alcance concreto y localizado: el Frente de Izquierda no llegará unido a la elección constituyente de Bariloche. El interrogante político es si ese episodio quedará circunscripto a una disputa local o terminará convirtiéndose en la expresión más visible de diferencias que ya comienzan a aparecer en otros ámbitos.
Las señales en el Congreso, los desacuerdos entre los partidos y el fracaso de la negociación electoral rionegrina abren así una discusión sobre el futuro del FIT-U en un momento en el que sus principales referentes buscan ampliar su presencia en el escenario político nacional.