A partir de diciembre de este año, Europa pondrá en vigencia la Resolución 1115/23, que establece una serie de requisitos para el ingreso de productos agroindustriales. La cuestión central para soja, carne e industria forestal -entre otras actividades, será acreditar que la producción en todas sus etapas no incluye deforestación.
Pero más allá de esta normativa, las exigencias europeas en materia ambiental se extienden en otros rubros y desde hoy comenzará a aplicarse un nuevo reglamento.
En concreto, entró en vigencia la Unión Europea el Reglamento sobre Envases y Residuos de Envases (PPWR), una normativa que establece requisitos para el ciclo de vida de los envases, desde su diseño y composición hasta su reutilización, reciclabilidad, etiquetado y gestión de residuos. El reglamento será implementado de manera progresiva y reemplaza el marco anterior de la Unión Europea sobre envases y residuos.
Para el Consejo Foresto Industrial Argentino (CONFIAR), la entrada en aplicación del nuevo régimen marca una modificación en las condiciones que deberán considerar las cadenas exportadoras. El acceso a los mercados europeos incorpora requerimientos vinculados no sólo con las características del producto, sino también con la información que permita acreditar su origen, trazabilidad y desempeño ambiental.
Durante décadas, la competencia internacional estuvo asociada a variables como calidad, precio y capacidad de producción. El nuevo escenario suma exigencias relacionadas con el origen de las materias primas, su forma de obtención, la trazabilidad de los procesos y la documentación ambiental que acompaña a los productos.
En ese contexto, y tras el reciente acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, las entidades del sector forestoindustrial plantean que la capacidad de responder a esos requisitos será parte de las condiciones para aprovechar las oportunidades comerciales.
"La apertura de mercados siempre representa una oportunidad, pero la competitividad ya no dependerá únicamente de la calidad del producto o del precio. También será necesario demostrar, con información verificable, cómo se produjo cada producto y cómo funciona toda la cadena del packaging", explicó Juan Sackmann, presidente de la Asociación de Fabricantes de Celulosa y Papel (AFCP).
Por su parte, Claudia Peirano, directora ejecutiva de la Asociación Forestal Argentina (AFoA), señaló que el cambio excede las disposiciones específicas para los envases. "Más allá de una regulación específica, lo que estamos viendo es una tendencia global. Los mercados internacionales ya no evalúan únicamente el producto final: cada vez prestan más atención a cómo fue producido, cuál es su origen y qué información puede demostrarlo. Las empresas que comiencen a prepararse desde ahora tendrán una ventaja competitiva importante", señala.
Para Florencia Chavat, directora ejecutiva de PEFC Argentina, el proceso confirma una evolución que ya se observa en los mercados internacionales.
"Los mercados internacionales avanzan hacia sistemas donde la trazabilidad deja de ser un valor agregado para convertirse, progresivamente, en una condición de acceso. Poder demostrar el origen responsable de las materias primas, contar con cadenas de custodia verificables y ofrecer información confiable será cada vez más importante para quienes quieran competir globalmente.", advirtió.
La aplicación de estas exigencias alcanza a una cadena que incluye a productores forestales, industrias de la madera, fabricantes de celulosa y papel, envases y embalajes, además de otros sectores vinculados con la transformación de recursos forestales.
"Más que una barrera comercial, debemos interpretar estos cambios como una oportunidad para agregar valor, fortalecer nuestras capacidades y posicionar a la Argentina como un proveedor confiable para los mercados internacionales", sostuvo Sackmann.
"La transformación ya comenzó. Los mercados internacionales evolucionan hacia modelos donde la confianza, la trazabilidad y la sustentabilidad pasan a formar parte del producto. Anticiparse a esa realidad será uno de los grandes desafíos —y también una de las principales oportunidades— para la cadena forestoindustrial argentina", concluyeron desde CONFIAR.