La Comisión de Familias, Niñez y Juventudes de la Cámara de Diputados aprobó por unanimidad, el martes 11 de agosto, el dictamen de la "Ley Joaquín", el proyecto que obliga a anclar arcos de fútbol, aros de básquet, postes de vóley y juegos de plaza en todo el país.
Alcanza a clubes, escuelas, plazas, campings y canchas alquiladas, sean públicos o privados. Con el visto bueno de la comisión, el texto quedó listo para votarse en el recinto.
La autora es la diputada nacional Luciana Potenza, de Unión por la Patria. Pero el punto que más va a cambiar la vida de una institución no es el anclaje. Es lo que pasa si no lo hace.
El proyecto incorpora una obligación para las compañías de seguros: antes de otorgar una cobertura, deberán verificar que la institución cumpla con las medidas de la norma.
Traducido: un club que no acredite que sus arcos están anclados no consigue póliza. Y sin seguro, no puede funcionar.

Es un mecanismo más rápido que la multa. No depende de que llegue un inspector: lo activa la propia aseguradora, todos los años, cuando hay que renovar el contrato.
La autoridad de aplicación será la Subsecretaría de Deportes, que podrá aplicar multas y sanciones. El texto la ubica bajo el Ministerio del Interior, la cartera que el Gobierno eliminó el 3 de julio y cuyas funciones absorbió la Jefatura de Gabinete. Hoy Deportes depende de esa Jefatura.
Las inspecciones quedarán a cargo de profesionales matriculados con competencia en la materia. Ellos emiten una habilitación o certificado de aptitud técnica.

Cada institución deberá exhibir ese certificado de manera permanente y accesible. Es decir: cualquier padre va a poder entrar al club y mirar si está colgado.

La norma no habla en general. Fija un umbral medible:
Las instituciones tendrán un año para adecuar sus instalaciones. La reglamentación tiene un plazo de 30 días desde la publicación en el Boletín Oficial.

Los fundamentos del proyecto reconstruyen al menos nueve muertes de menores por la caída de arcos sin fijación en el país:
Hoy no existe ninguna ley nacional que regule la instalación y el mantenimiento de estas estructuras.
Joaquín Stefano Gatto tenía 12 años y vivía en Ramos Mejía, La Matanza. El 4 de enero de 2026 viajó con los Exploradores Argentinos de Don Bosco a un campamento en Junín de los Andes, Neuquén.

Se colgó del travesaño de un arco de fútbol que no estaba fijado al suelo. La estructura, de 7,40 metros de largo y unos 160 kilos, le cayó sobre el pecho. Murió al día siguiente. Sus riñones y córneas fueron donados y beneficiaron a cuatro chicos.
Sus padres, Serena y Adrián, empezaron la campaña un mes después, bajo el lema "Que el juego no cueste la vida".
"Hoy llevamos la bandera de Joaco", dijo Serena Gatto.
El 16 de julio, el Senado bonaerense sancionó su propia Ley Joaquín, impulsada por el diputado Facundo Tignanelli. Allí controlan y sancionan los municipios.
🏛️Sesión ordinaria
— Senado BA (@Senado_BA) July 16, 2026
Se aprobó la Ley Joaquín que estipula la instalación, mantenimiento y fijación de arcos deportivos, aros de básquet, postes, juegos de plaza y otros elementos recreativos en espacios públicos y privados de la provincia.
"Son tragedias que se pueden evitar de una manera muy sencilla", sostuvo Tignanelli.
Lo aprobado el martes es otra cosa: extiende esas obligaciones a las 23 provincias y la Ciudad de Buenos Aires, que quedan invitadas a adherir.
El proyecto ya tiene los dos dictámenes necesarios: Deportes, a fines de junio, y Familias, Niñez y Juventudes.

Falta que se incluya en una sesión. Si consigue la media sanción en Diputados, pasa al Senado. Recién ahí es ley nacional.
"Joaquín no fue el único chico que falleció en estas circunstancias", dijo Potenza en la comisión.
El presidente de la comisión, Pablo Yedlin, marcó que "hemos logrado consenso hoy para llevar al recinto un tema prioritario". Soledad Mondaca, de La Libertad Avanza, señaló que "hay temas que trascienden cualquier diferencia política".
TM