14/08/2026 - Edición Nº1284

Internacionales

Ciudad dividida

Alemania conmemora 65 años del inicio de la construcción del Muro de Berlín

13/08/2026 | Alambres desplegados durante una madrugada separaron familias y anticiparon la barrera que simbolizaría la Guerra Fría.



Durante la madrugada del 13 de agosto de 1961, soldados y policías de Alemania Oriental cerraron calles, estaciones ferroviarias y pasos entre los sectores de Berlín. Extendieron rollos de alambre de púas, levantaron barricadas y apostaron guardias armados. En pocas horas, una ciudad quedó partida y comenzó la construcción del Muro de Berlín.

Este jueves se cumplen 65 años de aquella operación. La capital alemana realizará ceremonias, recorridos y actividades en lugares vinculados con la frontera, incluida la Bernauer Strasse, donde edificios situados sobre la línea divisoria produjeron algunas de las imágenes más impactantes: residentes que saltaban desde ventanas para alcanzar el sector occidental y familias que se observaban sin poder encontrarse.


Vecinos de Berlín Oriental intentan abandonar sus viviendas próximas a la nueva frontera. Bernauer Strasse se convirtió en uno de los principales símbolos del costo humano de la división.

Después de la Segunda Guerra Mundial, Alemania había quedado dividida en cuatro zonas controladas por Estados Unidos, la Unión Soviética, el Reino Unido y Francia. Berlín, aunque estaba dentro del territorio administrado por Moscú, siguió la misma distribución. En 1949 surgieron dos Estados: la República Federal de Alemania en el oeste y la República Democrática Alemana en el este.

Entre 1949 y 1961, unos 2,7 millones de habitantes abandonaron Alemania Oriental, muchos de ellos a través de Berlín. La salida de trabajadores jóvenes, profesionales y técnicos dañaba la economía socialista y cuestionaba su legitimidad. El gobierno oriental llamó a la barrera “protección antifascista”, pero su finalidad principal era impedir que su propia población escapara.


Guardias de Alemania Oriental vigilan una de las primeras barreras de alambre de púas levantadas para impedir el paso hacia Berlín Occidental.

De una alambrada improvisada al “corredor de la muerte”

El alambre inicial fue reemplazado gradualmente por muros de hormigón, torres, reflectores, caminos para patrullas, obstáculos y una franja conocida como “corredor de la muerte”. La frontera rodeaba Berlín Occidental y se conectaba con la extensa división interna alemana. Intentar atravesarla podía terminar en arresto, prisión o muerte. Más de 140 personas murieron relacionadas directamente con el Muro, según los registros conmemorativos.

También hubo fugas extraordinarias: túneles excavados bajo tierra, vehículos modificados, globos caseros y saltos desde edificios. Cada historia mostraba que la barrera no separaba simplemente dos sistemas políticos, sino hogares, empleos, amistades y proyectos personales. El 9 de noviembre de 1989, una conferencia de prensa confusa aceleró la apertura de los puestos fronterizos. Miles de berlineses cruzaron y comenzaron a derribar la estructura. Alemania se reunificó al año siguiente.

El Muro permaneció 28 años, pero su huella continúa visible en diferencias económicas, memorias familiares y debates sobre la antigua dictadura comunista. Recordar el 13 de agosto no celebra una construcción: advierte sobre el costo humano de encerrar a una sociedad para impedirle elegir dónde vivir.