13/08/2026 - Edición Nº1283

Internacionales

Nuevo rumbo

Rodrigo Paz lleva al Congreso una ley de inversiones y negocia con el FMI

13/08/2026 | El presidente apuesta por inversión, estabilidad fiscal y capital privado para recuperar una economía bajo presión.



Rodrigo Paz decidió avanzar con reformas estructurales en Bolivia cuando postergar los cambios también tiene un costo. Su Gobierno llevó al Parlamento una nueva Ley de Inversiones destinada a mejorar las condiciones para el capital privado y abrir una etapa diferente después de casi dos décadas de fuerte presencia estatal en sectores estratégicos. El movimiento coincide con el acuerdo técnico alcanzado con el Fondo Monetario Internacional por US$1.900 millones y coloca al presidente frente a una prueba política decisiva: conseguir respaldo legislativo para transformar una economía afectada por desequilibrios fiscales, escasez de divisas y menor producción de hidrocarburos.

La estrategia económica intenta atacar problemas que Bolivia acumuló antes de la llegada de Paz al poder. El FMI identificó déficits fiscales persistentes, disminución de la producción de hidrocarburos, caída de las reservas internacionales, inflación elevada y distorsiones en los mercados cambiario y de productos. La nueva administración propone recuperar estabilidad macroeconómica, reconstruir reservas y mejorar el ambiente para la inversión. El acuerdo con el Fondo contempla US$1.900 millones durante 36 meses y podría ayudar a movilizar, junto con el Banco Mundial, el BID y otros organismos, un paquete de financiamiento superior a US$5.000 millones.

 


Bolivia es un país del centro de Sudamérica, con un terreno variado desde los Andes, el Desierto de Atacama y el bosque pluvial en la cuenca del Amazonas. 

La inversión privada como motor de recuperación

La Ley de Inversiones representa una de las principales apuestas de Paz para convertir la estabilización en crecimiento. El proyecto busca fortalecer la seguridad jurídica, facilitar la participación empresarial y modificar las condiciones para invertir en áreas que necesitan capital de largo plazo. Energía y minería ocupan un lugar central porque la caída de la producción de gas debilitó una fuente histórica de ingresos y divisas para Bolivia. El Gobierno también plantea revisar impuestos y regalías del sector energético para recuperar competitividad frente a otros destinos regionales y estimular nuevos proyectos de exploración.

El regreso al FMI puede funcionar además como una herramienta para recuperar acceso al financiamiento internacional. El acuerdo alcanzado el 29 de julio todavía necesita la aprobación del Directorio Ejecutivo del organismo y está condicionado al cumplimiento de acciones previas, por lo que los US$1.900 millones no deben presentarse como recursos ya desembolsados. Sin embargo, el programa incorpora objetivos que van más allá del ajuste fiscal: contempla protección para hogares vulnerables, fortalecimiento institucional, mayor transparencia, modernización monetaria y cambiaria y medidas para mejorar la estabilidad financiera.


Paz impulsa inversión y reformas para estabilizar la economía de Bolivia.

El Congreso define la velocidad del cambio

El mayor desafío para Paz puede estar ahora menos en el diagnóstico económico que en la capacidad política para ejecutar su programa. La fragmentación parlamentaria obliga al oficialismo a construir acuerdos para aprobar reformas que afectan intereses establecidos y redefinen la relación entre el Estado y las empresas privadas. Esa negociación permitirá medir hasta dónde el presidente puede convertir su respaldo político en una mayoría capaz de sostener los cambios. El debate legislativo también puede incorporar controles y consensos que otorguen mayor estabilidad a las nuevas reglas económicas.


Bolivia abre una nueva etapa económica con reformas y financiamiento internacional.

Los próximos meses determinarán si la apuesta de Paz consigue convertir los desequilibrios recibidos en una etapa de reconstrucción económica. El indicador central no será solamente la aprobación del programa con el FMI, sino la evolución de las reservas, la inflación, el déficit, la producción de hidrocarburos y la llegada efectiva de inversiones. Bolivia necesita capital y estabilidad para recuperar capacidad productiva, mientras el Gobierno necesita resultados que respalden sus reformas. Paz eligió acelerar ese proceso y el Congreso tendrá una participación decisiva para definir hasta dónde puede avanzar.