El 52% de las mujeres encuestadas en Afganistán sale de su casa dos veces al mes o menos. La medición, difundida el 12 de agosto por ONU Mujeres, documenta el aislamiento impuesto desde el regreso talibán. Solo el 16% de las consultadas afirmó salir al menos una vez al día, mientras el 96% de los hombres declaró hacerlo diariamente.
El indicador aparece al cumplirse cinco años de la toma de Kabul por los talibanes en agosto de 2021. Desde entonces, las autoridades de facto emitieron más de 100 decretos contra mujeres y niñas, con restricciones sobre educación, empleo, justicia, salud y circulación. La crisis cotidiana de Kabul tiene ahora una medida precisa: la reducción de la guerra abierta no devolvió libertad de movimiento.
La cifra procede de una encuesta telefónica representativa realizada entre abril y mayo de 2026. Alcanzó a 2.811 personas en las 34 provincias: 2.210 mujeres y 601 hombres de áreas rurales, urbanas y periurbanas. El informe técnico de ONU Mujeres define esta ronda como una fotografía reciente de autonomía, expectativas y restricciones, complementada con grupos focales en Bamiyán, Herat, Kabul y Nangarhar.
El encierro no responde únicamente a una prohibición de salir, sino a una red de permisos, vigilancia y autocensura. El 90% necesita autorización de un familiar varón para abandonar la vivienda; el 75% se siente insegura sin un mahram, el tutor masculino, y el 56% evita mercados o centros de salud. La presión alcanza también el lenguaje: dos de cada tres limitan los temas que hablan en público.

La distancia entre la casa y el espacio público también mide el deterioro de la salud mental. Siete de cada diez mujeres califican su estado psicológico como malo o muy malo, y el 59% afirma que empeoró durante el último año. Entre quienes salen menos de una vez al mes, el 68,8% reportó un retroceso, frente al 49,2% de las que salen diariamente. Al aislamiento se suman la exclusión educativa y una ocupación femenina de apenas 7%.

La respuesta inmediata depende de que sigan abiertas las organizaciones dirigidas por mujeres. Casi tres cuartas partes sufrieron recortes en 2025 y más de la mitad prevé suspender actividades o cerrar durante el próximo año. Ofrecen atención médica, apoyo psicológico y capacitación laboral a quienes casi no acceden a instituciones públicas. Sin fondos ni cambios regulatorios, la estadística de movilidad seguirá expresando una exclusión social más amplia.