La Agencia Federal de Emergencias (AFE) aprobó un nuevo Plan de Fiscalización de Entidades del Sistema Nacional de Bomberos Voluntarios que regirá entre el 1° de julio de 2026 y el 30 de junio de 2027.
La medida establece un esquema de inspecciones presenciales en los cuarteles de todo el país para verificar el uso de los fondos públicos, el estado de los vehículos y equipos, las instalaciones y la capacidad operativa de cada entidad.
La decisión quedó formalizada a través de la Resolución 9/2026, firmada por el director ejecutivo de la Agencia Federal de Emergencias, Santiago Hardie, y publicada este jueves en el Boletín Oficial.
El objetivo no es solamente controlar cómo fueron utilizados los subsidios otorgados por el Estado nacional. El nuevo esquema también busca determinar si los recursos, el equipamiento y la infraestructura disponibles en cada cuartel guardan relación con las necesidades operativas declaradas y con la capacidad real de respuesta ante incendios, accidentes, inundaciones y otras emergencias.
Las fiscalizaciones serán presenciales. Es decir, los inspectores designados por la Dirección Nacional de Bomberos Voluntarios deberán concurrir al establecimiento y verificar directamente la situación del cuartel.
Uno de los principales focos estará puesto en los subsidios recibidos. Se deberá comprobar que las inversiones realizadas con dinero público hayan sido destinadas a los fines para los cuales fueron otorgadas y que exista correspondencia con las rendiciones de cuentas presentadas.
Pero el control será más amplio. El plan contempla revisar la existencia, utilización, mantenimiento, conservación y reparación de los bienes adquiridos, además de las instalaciones donde son almacenados. También se analizará si el equipamiento disponible se corresponde con las necesidades operativas que la entidad declaró.
En la práctica, esto significa que una inspección podrá abarcar prácticamente todos los recursos materiales que hacen posible la respuesta de un cuartel.
El nuevo esquema incluye expresamente la totalidad del equipamiento relevante para la actividad bomberil.
Entre los elementos que podrán ser revisados figuran los vehículos operativos, los equipos de protección personal, el equipamiento general, las herramientas utilizadas para rescates y los sistemas de comunicación.
También se inspeccionarán las instalaciones y los servicios del cuartel y, cuando corresponda, la disponibilidad de binomios K9.
Un aspecto relevante es que la fiscalización no se limitará a los bienes comprados con subsidios nacionales. También podrá comprender recursos incorporados por las propias entidades cuando resulten necesarios para determinar si existe correspondencia entre las necesidades operativas declaradas y la realidad del cuartel.
El control no se limitará a determinar si un camión, una herramienta o un equipo existe físicamente.
La normativa establece que los inspectores deberán analizar si los bienes, las instalaciones y el equipamiento guardan relación con la cantidad de personal activo, el registro de intervenciones y las características de la zona que cubre cada cuerpo de bomberos.
Esto introduce una dimensión operativa en las inspecciones. Por ejemplo, la evaluación deberá considerar las necesidades de respuesta de cada jurisdicción de acuerdo con factores como la población, el territorio y las condiciones geográficas. El propio reglamento establece que la relación entre equipamiento y necesidades operativas será analizada teniendo en cuenta la dotación activa y el historial de intervenciones.
Por lo tanto, el mismo nivel de equipamiento podría ser evaluado de manera diferente según las características y responsabilidades de cada cuartel.

La AFE no estableció un criterio exclusivamente aleatorio. Las fiscalizaciones se organizarán por provincias y zonas y tendrán cuatro criterios de priorización.
En primer lugar, tendrán prioridad las zonas que nunca hayan sido inspeccionadas o que lleven más tiempo desde su última visita. En esos casos, el foco estará puesto en conocer la capacidad operativa integral de las entidades.
En segundo término, se priorizarán las áreas con mayor frecuencia histórica de siniestros, incluyendo incendios forestales, inundaciones, accidentes viales y otras emergencias de alta ocurrencia. Allí se prestará especial atención a la adecuación del equipamiento respecto de las necesidades de la zona.
En tercer lugar, se considerarán las zonas con mayor densidad de entidades y extensión territorial de cobertura, con foco en el equipamiento, el parque automotor y la capacidad de respuesta.
Finalmente, se tendrán en cuenta aquellas zonas donde la información disponible permita advertir posibles diferencias entre lo declarado y la realidad operativa de los cuarteles. En estos casos se verificará especialmente la correspondencia entre los bienes declarados, el inventario real y el estado de las instalaciones.

La fiscalización no implica que una observación detectada durante la visita quede automáticamente firme.
La normativa establece que la entidad inspeccionada tendrá un plazo de 30 días corridos desde la inspección para presentar descargos, aportar documentación o pruebas complementarias y, cuando corresponda, proponer un plan de acción para corregir las situaciones observadas.
Ese plan deberá establecer los plazos previstos para solucionar los problemas y los responsables de llevar adelante las medidas.
Después comenzará una etapa de seguimiento. La Dirección Nacional de Bomberos Voluntarios podrá controlar semestralmente el cumplimiento de las acciones correctivas y, ante incumplimientos, aplicar las medidas previstas por el reglamento.

Uno de los puntos centrales de la medida es el control sobre los fondos públicos que reciben las entidades.
La Ley 25.054 establece el marco del Sistema Nacional de Bomberos Voluntarios y contempla la asistencia económica estatal destinada, entre otros objetivos, al equipamiento y formación necesarios para optimizar la prestación gratuita del servicio ante siniestros y catástrofes.
La nueva fiscalización busca comprobar que esos recursos hayan sido efectivamente utilizados para los fines para los cuales fueron asignados.
Pero el control también pretende verificar que los bienes comprados con esos fondos permanezcan disponibles, sean utilizados correctamente y reciban el mantenimiento necesario.
Por eso, la inspección no se reduce a revisar una rendición contable: también contempla una comprobación física y operativa de los recursos existentes en los cuarteles.