En 2026, las grandes exposiciones agropecuarias argentinas confirmaron una tendencia que llegó para quedarse en el mercado de maquinaria agrícola: la consolidación de los "fierros" chinos en la preferencia de los productores. Como ocurre en otros rubros, este posicionamiento se edificó a partir de una estrategia de precios bajos, que por el momento es visible en el rubro de tractores de baja potencia.
Las empresas nacionales hace rato ya tomaron nota de esta tendencia, como el caso del Grupo GR, que entre sus productos cuenta con las sembradoras Indecar, construídas en su planta ubicada en la localidad bonaerense de Carmen de Areco. En la actualidad, incorporó a su paleta de productos la marca china de tractores Bull, pero no solo los importa: en estos días, un grupo de cinco profesionales -entre mecánicos, ingenieros y especialistas en posventa- están en una misión técnica en China.
Gastón Ricardo, presidente del Grupo GR, destacó que “mandamos a cinco profesionales a capacitarse a Bull para hacer la pre entrega de los tractores que ya se están cargando en el barco y especializarse en todo lo que es servicio técnico, sistemas digitales y repuestos”.
El directivo subrayó que para este proyecto se ha conformado un plantel con experiencia: “Se incorporó gente especializada de otras marcas con trayectoria”. De este modo, a finales de septiembre llegarán a nuestro país 70 unidades nuevas desde el gigante asiático.
En el marco de la reciente exposición de Palermo, NewsDigitales dialógó con Carlos Palmieri -presidente de la Asociación de Fábricas Argentinas de Tractores y otros Equipamientos Agrícolas e Industriales (AFAT)- analizó el impacto de esta nueva realidad para el sector metalmecánico y enumeró como las empresas que conforman este espacio enfrentan este panorama.
-¿Cómo están viendo la importación de maquinaria desde AFAT?
-En el caso de los tractores de origen asiático, es un asunto que viene rápido. En nuestro mercado siempre se mira a muy largo plazo, por ahí capaz que estamos hablando de cinco años. El tema de los tractores asiáticos es un crecimiento muy rápido, principalmente de potencia baja y precios bajos, que llegaron de un año para el otro muy fuertemente y que hoy obviamente son un gran jugador en el mercado.
-¿Qué peso tienen en el mercado?
-Comercialmente es un jugador más, nosotros representamos una industria que tiene muchos años de trayectoria en Argentina, en Sudamérica y en el mundo. Recién hablaba de corto, mediano, largo plazo y cuando se habla de un bien que tiene una carga tecnológica importante, la posventa no se hace de un día para otro.
-¿Es una ventaja la red de posventa de las fábricas con base en el país?
-Permite identificar un conjunto de repuestos para atender un tractor que trabajará en el campo, que es lógico que tenga alguna rotura. Entonces, esos trabajadores hay que formarlos en un plazo muy largo. Hoy formar un mecánico para hacer un buen mantenimiento de un tractor no tarda menos de tres años y nuestro foco pasa por ahí. Pero bueno, cuando llegás a definir un negocio obviamente el precio siempre manda y el precio es, en principio, una desventaja que tenemos con los productos que nosotros ofertamos al mercado.
-¿Qué están viendo con la importación de maquinaria usada?
-También se trata de otro jugador, que entró en el mercado con todos los cambios que el Gobierno ha ido realizando. No es un negocio fácil y lo que más nos preocupa del lado de la maquinaria usada es que venimos pregonando a nivel país, un poco como industriales y un poco como argentinos, que tenemos que sacar a esta Argentina de una productividad baja como tenemos o media. Nosotros somos jugadores en el mundo de la producción del alimento, estamos siempre dentro de los 10 primeros del mundo. Y ahí es donde decimos, que la necesidad de incorporar tecnología al mercado es fundamental y eso es lo que hoy estamos ofreciendo.
-¿Cuál es el nivel de antigüedad de la maquinaria argentina?
-Hoy el 80% parque de maquinaria, tractores y cosechadoras, tiene más de 10, 15 años y en diez años de tecnología hay mucha pérdida. No quiere decir que va a cosechar menos una máquina, pero una soja que pasó una semana esperando a una cosechadora que venía lento, no rinde lo mismo que cuando estuvo lista. Cuando hablamos de la cosechadora usada, están entrando máquinas de diez años años o más y no está ingresando la tecnología que necesita el campo argentino.