El Gobierno anunció una nueva flexibilización para los créditos en dólares destinados a empresas y espera que la medida pueda generar una oferta adicional de divisas de entre US$3.000 millones y US$10.000 millones en el mercado cambiario.
El anuncio fue realizado por el ministro de Economía, Luis Caputo, quien explicó que los bancos podrán utilizar una parte de sus depósitos en dólares para financiar a un universo más amplio de compañías. Hasta ahora, este tipo de préstamos estaba principalmente restringido a firmas que generaban ingresos en moneda extranjera o contaban con determinadas garantías vinculadas a esa moneda.
Con el nuevo esquema, la posibilidad se extenderá a empresas que no necesariamente generen dólares, aunque habrá límites: las entidades podrán destinar a estas operaciones hasta el 15% de sus depósitos en moneda extranjera.
"Nos parece macroprudencialmente lo más razonable", sostuvo Caputo, quien aseguró que la flexibilización surgió también de pedidos realizados por diferentes sectores industriales durante reuniones con el equipo económico.

Este es uno de los puntos centrales del anuncio. Los dólares que las empresas reciban mediante estos préstamos deberán ser liquidados en el Mercado Libre de Cambios (MLC) para transformarlos en pesos.
Es decir, una compañía obtiene un préstamo en dólares del banco pero, al necesitar los fondos para financiar inversiones o actividad dentro del país, vende esas divisas en el mercado cambiario y recibe pesos.
De esta manera, el Gobierno espera que el crecimiento de los créditos genere simultáneamente una mayor oferta de dólares.
Según Caputo, se trata de un flujo que hasta ahora no estaba incorporado en las estimaciones del mercado y cuyo potencial podría ubicarse entre US$3.000 millones, US$6.000 millones e incluso US$10.000 millones adicionales, dependiendo de cuánto crezcan los depósitos y la demanda de financiamiento.
El mecanismo adquiere especial relevancia para el programa económico porque una mayor oferta privada de dólares puede facilitar la compra de divisas y la acumulación de reservas sin que esos fondos provengan directamente de exportaciones o endeudamiento público.
La flexibilización está pensada exclusivamente para personas jurídicas y empresas, no para personas humanas.
Caputo mencionó particularmente sectores que necesitan financiamiento para realizar inversiones y generan un importante nivel de actividad y empleo, como la construcción y la industria automotriz.
La apuesta oficial es que, frente a las todavía elevadas tasas de interés en pesos, algunas compañías encuentren en el financiamiento en dólares una alternativa más barata.
La decisión estará acompañada por requisitos de capital mínimo y límites a la exposición crediticia de los bancos, con el objetivo de reducir los riesgos derivados de prestar dólares a compañías cuyos ingresos pueden estar denominados en pesos.
➡️Caputo confirmó que a partir de ahora los bancos podrán prestar dólares a empresas, independientemente de que generen divisas o tengan garantías de una empresa que lo haga.
— Televisión Argentina (@teleargentinaOK) August 13, 2026
🗣️"queremos dar mayor flexibilidad" pic.twitter.com/6x1NRd2AfE
El anuncio tiene un segundo objetivo: conseguir que más dólares que permanecen fuera del sistema financiero ingresen a los bancos.
Caputo vinculó la medida con la denominada Ley de Inocencia Fiscal y aseguró que el Gobierno pretende generar incentivos para que los ahorristas depositen parte de las divisas que mantienen fuera del sistema.
La lógica es sencilla: si los bancos encuentran más posibilidades para prestar esos dólares y cobrar intereses por esos créditos, también pueden ofrecer una mayor remuneración a los depósitos.
"Queremos que la gente le saque intereses a esos dólares abajo del colchón", sostuvo el ministro.
Caputo utilizó un ejemplo para defender la propuesta: aseguró que una persona que hubiera mantenido US$10.000 durante 20 años sin obtener rendimiento perdió la posibilidad de incrementar significativamente ese capital. Según planteó, con una rentabilidad anual del orden del 6%, ese ahorro podría haberse convertido en aproximadamente US$32.000.
El objetivo del Gobierno es generar un circuito: los dólares salen del colchón, entran a los bancos, las entidades los prestan a las empresas y las compañías los venden en el mercado para obtener los pesos necesarios para invertir.
Caputo también destacó el fuerte crecimiento que experimentaron los depósitos en moneda extranjera desde el comienzo de la gestión.
Según los números mencionados por el ministro, los depósitos en dólares pasaron de aproximadamente US$14.000 millones a US$40.300 millones.

El crecimiento también alcanzó al crédito en moneda extranjera. Caputo indicó que los préstamos pasaron de alrededor de US$3.700 millones, equivalentes entonces al 26% de los depósitos, a unos US$24.700 millones, cerca del 61% del stock actual.
Actualmente las entidades tienen una exigencia de encajes del 25%, por lo que existe un límite a la cantidad de dólares depositados que pueden transformarse en préstamos.
Según los cálculos presentados por Caputo, si los bancos utilizaran toda su capacidad disponible podrían alcanzar un stock de créditos cercano a US$30.500 millones, frente a los aproximadamente US$24.700 millones actuales. Eso dejaría, en una primera instancia, un margen adicional del orden de US$5.000 millones.
Pero Economía apuesta a un segundo efecto: si los nuevos incentivos consiguen que más personas saquen dólares del colchón y los depositen en el sistema financiero, la cantidad disponible para prestar también podría crecer.
De allí surge la estimación más ambiciosa mencionada por Caputo: que el nuevo circuito de financiamiento pueda terminar aportando hasta US$10.000 millones adicionales de oferta de dólares.
La apuesta oficial combina así dos objetivos que son centrales para el programa económico: abaratar el financiamiento para las empresas y, al mismo tiempo, conseguir que una parte de los dólares actualmente ahorrados ingrese al sistema financiero y termine volcándose al mercado cambiario.