13/08/2026 - Edición Nº1283

Sociedad


Informe de situación

Educación: solo 50 de cada 100 chicos terminan la primaria a tiempo y con saber básico

13/08/2026 | El 94% llega a sexto grado sin repetir ni abandonar, pero la mitad no alcanza los contenidos mínimos de Lengua y Matemática.



El recorrido escolar en la educación primaria argentina presenta una profunda paradoja entre el avance de las trayectorias y la consolidación de los aprendizajes fundacionales.  

Según el informe Índice de Resultados Escolares (IRE) de primaria 2025, elaborado por la organización Argentinos por la Educación, el 94% de los alumnos que ingresaron a primer grado en 2020 llegó a sexto a tiempo.  Sin embargo, el indicador elaborado por las investigadoras Irene Kit, María Sol Alzú y Martín Nistal reveló que solo 50 de cada 100 estudiantes alcanzan ese tramo en el tiempo previsto y con conocimientos satisfactorios.

El IRE combina datos del Relevamiento Anual de la Secretaría de Educación de la Nación con los desempeños registrados en las pruebas Aprender 2025 en las áreas de Lengua y Matemática.

Aunque el avance sin sobre-edad se mantiene en niveles altos a nivel nacional, la inclusión no se traduce de manera uniforme en la adquisición de saberes clave. Al evaluar las áreas de conocimiento entre quienes cursan a tiempo, se observa que el 79% alcanza niveles satisfactorios o avanzados en Lengua, mientras que en Matemática el logro cae al 58%.

La brecha socioeconómica y geográfica incide directamente en los resultados: los índices más elevados se registran en la Ciudad de Buenos Aires (67%), Córdoba (61%) y La Pampa (54%).

En el extremo opuesto, las provincias con los desempeños más bajos son Chaco (33%), Santiago del Estero (38%) y Misiones (39%), reflejando disparidades estructurales en el país.

Qué dicen los investigadores

Irene Kit, especialista en educación y coautora del informe, analiza la evolución histórica: “En los últimos 10 años, desde que se calcula este índice, se aprecia una lenta tendencia de mejora a nivel país. Por una parte, pasamos de 88 de cada 100 a 94 de cada 100 estudiantes que llegan a sexto grado habiendo cursado con regularidad”.

“Por otra parte, esa mayor regularidad e inclusión no se tradujo en una caída de los aprendizajes: tras la caída pospandemia, se han vuelto a niveles previos. Dicho esto, nos encontramos como país muy lejos del techo de lo que nuestros estudiantes deben alcanzar al terminar su educación primaria. No es para conformarnos, sino para no desalentarnos y seguir actuando”, añadió Kit, destacando los avances en provincias con mayor tasa de vulnerabilidad.

En una postura crítica, Mariano Narodowski, director del Área de Educación de la Universidad Torcuato Di Tella, plantea una interpretación diferente: “Estos datos respaldan mi trabajo sobre el colapso educativo argentino. No hay tendencia a la mejora sino estancamiento en niveles muy bajos: desde 2011 la mitad de los chicos quedan afuera de los aprendizajes básicos”.

“Los datos también muestran que el cierre de escuelas y el uso de tecnologías en la pandemia no tuvieron las consecuencias catastróficas que los especialistas y los funcionarios de entonces pronosticaron. Nadie puede alegrarse con este paisaje colapsado que en los últimos 15 años ha mostrado que la ampliación del derecho a la educación no fue más que un relato para encubrir exclusión. Esperemos que este pequeño repunte de 2025 sea la base de una nueva tendencia a la mejora”, sentencia Narodowski.

Desde el sector de la sociedad civil, Verónica Cipriota, directora ejecutiva de Enseñá por Argentina, enfatiza el valor del compromiso familiar: “Lograr consolidar y profundizar la mejora que muestra este informe requiere un esfuerzo sostenido de toda la sociedad. Que la enorme mayoría de los niños ingrese y complete la escuela primaria en el tiempo esperado demuestra el enorme valor que las familias argentinas le asignan a la educación”.

“Ahora el desafío es que el Estado y las escuelas estén a la altura de ese compromiso, priorizando políticas y acciones que fortalezcan los aprendizajes fundacionales, desarrollando las capacidades de las escuelas y acompañando a los equipos docentes con formación continua y apoyo, con especial atención a los estudiantes y comunidades en situación de mayor vulnerabilidad”, agrega Cipriota.

Por su parte, la docente de nivel primario Marina Bertone valora el enfoque didáctico en la lectocomprensión: “Estamos frente a una mejoría de los resultados, lo que permite salir de la mirada pesimista que muchas veces invade el sentido común al hablar de educación y de resultados educativos”.

Las trayectorias progresan, con mejoras en los aprendizajes en Lengua, y esto último tiene que ver, en gran parte, con las decisiones tomadas que priorizaron la alfabetización y el desarrollo de los procesos de comprensión lectora. No obstante, es necesario poner atención al área de Matemática y preguntarnos cómo promover acciones para que ocurra algo similar a lo acontecido con Lengua”, remarca Bertone.

Finalmente, Pablo Mainer, fundador de la organización Hablemos de Bullying, advierte sobre la necesidad de una mirada integral del entorno escolar: “Que el 94% de los chicos llegue a sexto grado en el tiempo esperado demuestra un trabajo valioso de permanencia, pero que sólo la mitad lo haga con los conocimientos básicos confirma que la sola presencia en la escuela no alcanza si no integramos el desarrollo didáctico, el bienestar vincular y los recursos materiales necesarios”.

“Esta brecha tiene una dimensión aún más cruda al analizar las marcadas asimetrías provinciales: el lugar donde se vive sigue定义ndo las oportunidades de aprendizaje de un estudiante”, concluye Mainer sobre los desafíos pendientes del sistema educativo.