14/08/2026 - Edición Nº1284

Agro

FORESTO-INDUSTRIA

Las PyMEs madereras al límite: Advierten por cierres y pérdida de empleo

14/08/2026 | FAIMA alertó por la crisis del sector, con caída de la demanda, costos en dólares y más importaciones.



Las Pymes que producen madera, muebles y otros productos derivados atraviesan una situación crítica, con caída de la producción, suspensiones y firmas al borde del cierre o del concurso preventivo.

 La advertencia fue realizada por la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA), que reclamó medidas para evitar una mayor pérdida de empleo y capacidad productiva.

El sector genera alrededor de 60.000 puestos de trabajo directos y una cantidad similar de empleos indirectos. Sin embargo, según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) citados por la entidad, en los últimos 12 meses el empleo directo e indirecto cayó más de un 10%.

Menos ventas y costos cada vez más difíciles de sostener

El problema atraviesa a los aserraderos, fábricas de tableros, muebles y otras ramas vinculadas a la transformación de la madera. Según FAIMA, la primera parte de la cadena enfrenta una fuerte caída de la demanda interna, asociada principalmente al freno de la obra pública y al retroceso de la construcción privada.

Al mismo tiempo, las empresas enfrentan costos que, medidos en dólares, reducen su capacidad para competir. La entidad puso el foco en los salarios industriales: estimó que las posiciones equivalentes del sector tienen un costo de entre 1.000 y 1.400 dólares mensuales en Argentina, frente a unos 600 dólares en Brasil y entre 500 y 600 dólares en China.

A la presión salarial se suman la energía y el combustible. El aumento de las tarifas impacta directamente sobre los costos de producción, mientras que el combustible encarece tanto el traslado de la materia prima desde los montes y aserraderos hasta las plantas como la distribución de los productos terminados.

El costo del transporte tiene un peso especialmente importante para una actividad que está distribuida en distintas regiones del país y cuyos establecimientos suelen encontrarse lejos de los grandes centros de consumo.

Importaciones y crédito, dos problemas más para las empresas

La situación se vuelve todavía más compleja para quienes fabrican productos terminados, como muebles y carpintería. FAIMA señaló que la caída de los ingresos reales redujo el consumo de bienes durables y, al mismo tiempo, creció la presencia de productos importados.

La entidad cuestionó las condiciones arancelarias bajo las cuales ingresan esos productos y sostuvo que existe una asimetría que perjudica a la industria nacional: algunos bienes terminados importados enfrentan menores aranceles que los insumos que necesitan las empresas argentinas para fabricarlos.

La construcción con madera es uno de los ejemplos mencionados por FAIMA. Según la entidad, la llegada de alternativas habitacionales provenientes principalmente de China agrega presión sobre las empresas locales, que ya enfrentan elevados costos para producir en el país.

FAIMA alertó por la crisis del sector, con caída de la demanda, costos en dólares y más importaciones

A esto se suma el financiamiento. FAIMA sostuvo que las tasas de interés dificultan tanto el consumo como el acceso de las empresas al capital de trabajo. Según datos del Banco Central citados por la federación, las tasas de tarjetas de crédito y préstamos personales rondan el 110% anual, frente a una inflación anualizada cercana al 33,5%.

Para las PyMEs, el problema es especialmente grave porque muchas necesitan financiamiento para sostener su producción mientras esperan una recuperación de las ventas.

FAIMA advirtió que el margen de espera se agota

Frente a este escenario, la entidad reclamó a las autoridades nacionales, provinciales y municipales medidas para recomponer la actividad y recuperar el uso de la capacidad productiva que permanece ociosa.

FAIMA puso el foco en las pequeñas y medianas empresas, que cuentan con menos espalda financiera para atravesar un período prolongado de caída de las ventas y aumento de los costos

La federación advirtió que la situación ya se traduce en suspensiones, menor producción y cierres que se multiplican. En ese sentido, sostuvo que lo que para una gran empresa puede representar una etapa de tensión, para una PyME puede significar directamente el riesgo de desaparecer.

“El margen de espera se está agotando”, planteó FAIMA, al advertir que cada mes sin una respuesta implica pérdida de capacidad productiva y puestos de trabajo que luego resultan difíciles de recuperar.

La entidad remarcó además que el impacto excede a las propias empresas. Los aserraderos, fábricas de muebles y otras industrias vinculadas a la madera tienen una fuerte presencia en distintas regiones del país y, en muchas localidades del interior, representan una fuente central de empleo y actividad económica.

Por eso, FAIMA sostuvo que preservar a estas PyMEs no es solamente una cuestión sectorial, sino también una forma de sostener el empleo y el entramado productivo de las economías regionales.