El diferencial entre el dólar oficial y las referencias paralelas de Venezuela se ubicó entre 12% y 15% durante la primera mitad de agosto, su rango más bajo de 2026. La convergencia combinó más divisas con una depreciación acelerada de la tasa regulada. Estimaciones privadas sitúan las intervenciones cerca de USD 9.200 millones, cifra que el Banco Central no ha desglosado.
La cotización oficial cerró julio en 746,63 bolívares por dólar, frente a 623,02 al terminar junio, una variación de 19,84% calculada con la serie del Banco Central de Venezuela. La brecha mide la distancia porcentual entre esa tasa y una referencia libre. Al cierre mensual, el USDT estaba en 847,49 bolívares, 13,51% por encima del oficial, por lo que la convergencia aún era parcial.
El mecanismo operó por tres vías: más dólares vendidos a través de la banca, mayor depreciación del cambio oficial y menor disponibilidad de bolívares mediante restricciones al crédito. Datanálisis estimó cerca de USD 9.000 millones en el primer semestre; Síntesis Financiera calculó USD 9.200 millones acumulados y USD 2.200 millones mensuales. Son mediciones privadas, no datos contables del BCV.
Una brecha menor reduce el incentivo a comprar dólares al precio oficial para revenderlos y facilita que empresas y comercios formen precios con una referencia menos dispersa. El alivio no surgió de una apreciación del bolívar, sino del avance de la cotización regulada hacia el mercado libre. La corrección puede trasladarse a importados y servicios dolarizados: la estabilidad cambiaria no equivale automáticamente a menor inflación.

La sostenibilidad depende de que el Banco Central conserve una oferta suficiente de divisas sin agotar reservas ni mantener indefinidamente una contracción del crédito. Si la intervención cae y reaparece la demanda de cobertura, el paralelo puede separarse. El USDT conserva atractivo para pagos y remesas fuera del sistema bancario, incluso después de la apertura parcial de operaciones en dólares analizada por News Digitales.

La segunda mitad de agosto permitirá distinguir entre una corrección transitoria y una estabilización más duradera del mercado cambiario venezolano. Las variables decisivas serán la tasa del BCV, la oferta bancaria, la prima del USDT y la depreciación del bolívar. Si la brecha permanece baja sin acelerar precios ni restringir más el crédito, la política ganará consistencia; si exige nuevos desembolsos masivos, seguirá siendo un equilibrio costoso.