14/08/2026 - Edición Nº1284

Economía

crisis de morosidad

"Lacha" Lazzari: “Si un tipo cae en el transa, antes reventó la tarjeta y el banco”

14/08/2026 | El economista advirtió por el crecimiento de las deudas impagables y contó los casos que comenzó a detectar entre trabajadores y pymes



"Si un tipo cae en el transa es porque antes reventó la tarjeta, el banco y el teléfono”. Con esa frase, el economista y empresario pyme Gustavo “Lacha” Lazzari describió una situación que, según contó, comenzó observando entre sus propios empleados y terminó encontrando también entre trabajadores y empresarios de distintos puntos del país, personas que acumulan deudas y recurren a nuevos préstamos para intentar pagar los anteriores.

En diálogo con Radio con Vos, Lazzari aseguró que comenzó a advertir el problema entre fines del año pasado y comienzos de 2026. Primero apareció como una dificultad para conseguir financiamiento y después empezó a verlo mucho más cerca.

“Empecé a verlo en empleados, en personas comunes, que me decían: "Me atraso, prestame plata para pagar un crédito”, relató.

Pero hubo otro episodio que terminó de encenderle las alarmas. Durante una charla en Corrientes, un empresario le contó que algunos trabajadores estaban pidiendo retiros voluntarios para poder cancelar sus deudas. “Me rompió la cabeza”, reconoció Lazzari.

De la tarjeta y el banco al prestamista del barrio

Para el economista, el problema se vuelve todavía más complejo cuando se observa el recorrido que hacen algunas familias antes de terminar recurriendo al crédito informal.

“No le pidió prestado solamente a una tarjeta o a un banco, sino a un transa de la esquina, y el tipo está asustado”, señaló.

De allí surgió una de sus definiciones más fuertes: llegar hasta ese tipo de financiamiento significa, según su análisis, haber agotado previamente otras alternativas.

La situación se agrava cuando aparecen los intereses por mora. “Cuando te atrasás, la tasa nueva con mora es de 200%, 300% o 400%. Es el interés del interés, más los punitorios, y se te hace una pelota increíble”, explicó.

Lazzari aseguró que volvió a encontrar esa situación entre sus propios empleados: “Un tipo de un palo debe seis millones o más”. También contó el caso de una trabajadora que originalmente había solicitado alrededor de $2 millones y terminó discutiendo una deuda cercana a los $15 millones.

La propuesta para regularizarla, según relató, consistía en 12 cuotas de $1,6 millones, pese a que la mujer tenía un salario mensual de aproximadamente $2 millones. “Me vuelve loco la propuesta estúpida”, cuestionó.

Morosos que dejan de consumir para pagar deudas

El fenómeno también tiene consecuencias sobre una economía que ya muestra dificultades para recuperar el consumo.

“El parate en el consumo se refleja con esto”, sostuvo Lazzari. La lógica, explicó, es sencilla: una persona que enfrenta atrasos y tasas cada vez mayores destina los ingresos disponibles a intentar cancelar obligaciones antes que a realizar nuevas compras. 

“De consumir ni hablemos. Vamos a priorizar la deuda”, resumió. Para el economista, la dimensión del problema obliga a buscar mecanismos que permitan separar capital e intereses y ofrecer condiciones de refinanciación que sean efectivamente pagables.


Gustavo “Lacha” Lazzari alertó por el fuerte crecimiento de la morosidad de las familias

La morosidad de las familias alcanzó un nuevo récord

Los créditos al sector privado acumulan 19 meses consecutivos de aumento de la irregularidad, es decir, de obligaciones que no pudieron cancelarse en los vencimientos correspondientes.

Según los datos del BCRA correspondientes a mayo de 2026, la irregularidad del conjunto del sector privado pasó del 2,6% al 7,7% en apenas un año. En otras palabras, prácticamente se triplicó.

El deterioro es todavía más pronunciado entre las familias. La morosidad llegó al 12,8% y alcanzó un récord para la serie de los últimos 15 años, mientras que entre las empresas se ubicó en el 3,5%.


Morosidad de familias por línea de crédito. BCRA

Los préstamos personales presentan uno de los escenarios más delicados: el 15,9% registra irregularidades, frente al 5,6% de un año atrás.

Las tarjetas de crédito tampoco escapan al fenómeno. La mora llegó al 13,1%, cuando doce meses antes se encontraba en 4,2%.

Son números que ayudan a dimensionar las historias que Lazzari asegura encontrar cada vez con mayor frecuencia: trabajadores que cobran el sueldo pero arrastran cuotas, tarjetas y préstamos que crecieron hasta volverse difíciles de afrontar.