El Gobierno nacional avanzará con la puesta en marcha de una obra de infraestructura reclamada por Catamarca y Santiago del Estero que, según las proyecciones oficiales, permitirá ampliar el acceso al agua potable para más de 35.000 personas y generar nuevas condiciones para el desarrollo productivo de ambas provincias.
El jefe de Gabinete, Diego Santilli, y el ministro de Economía, Luis Caputo, viajaron a Catamarca para reunirse con los gobernadores Raúl Jalil y Elías Suárez y avanzar con la Red de Acueductos y Plantas Potabilizadoras Albigasta.
La primera etapa del proyecto contempla la construcción de dos plantas potabilizadoras y alrededor de 50 kilómetros de acueductos. El plazo previsto para su ejecución es de 36 meses y el Gobierno estima que alcanzará a más de 35.000 beneficiarios.
La iniciativa cuenta con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), un aspecto que Nación destaca como parte de su estrategia para impulsar determinadas obras de infraestructura sin abandonar la política de equilibrio fiscal.
El proyecto tiene detrás un pedido de los gobiernos provinciales. En enero de 2025, Catamarca y Santiago del Estero solicitaron formalmente a Nación avanzar con la iniciativa.
Durante ese año se impulsó el proceso de licitación internacional y se realizó la apertura de ofertas. Ahora, con el viaje de Santilli y Caputo, el Gobierno busca avanzar hacia una nueva instancia para la concreción del proyecto.
La obra apunta a resolver necesidades vinculadas con el abastecimiento de agua potable, pero también tiene un componente productivo. La nueva infraestructura está pensada para ampliar las posibilidades de desarrollo de las zonas alcanzadas por la red.
Desde Nación presentan el avance de Albigasta, además, como parte de una agenda de coordinación con las provincias para priorizar proyectos que tengan impacto sobre la producción, la competitividad y la calidad de vida.
La puesta en marcha de la obra también sirve al Ejecutivo para mostrar el modelo con el que pretende encarar proyectos de infraestructura de gran escala en medio de su política de restricción del gasto público.
“Equilibrio fiscal e infraestructura no son conceptos contrapuestos”, afirmó Santilli, quien planteó que el país necesita este tipo de inversiones para desarrollarse, pero sostuvo que deben realizarse de manera sostenible.
La estrategia oficial apunta principalmente a dos alternativas: participación del sector privado y créditos otorgados por organismos multilaterales con condiciones de financiamiento de largo plazo.
En el caso de Albigasta, los recursos provienen del BID. De esa manera, el Ejecutivo busca presentar el proyecto como un ejemplo de infraestructura que puede avanzar sin recurrir al esquema tradicional de financiamiento íntegramente sostenido por el Tesoro.
“Nuestro compromiso es trabajar con las provincias y transformar proyectos en hechos concretos”, señaló Santilli, quien remarcó la intención de conseguir inversión privada o financiamiento multilateral para las obras consideradas prioritarias.
El desafío estará ahora en la ejecución. De cumplirse los plazos y alcances proyectados oficialmente, la primera etapa deberá completar unos 50 kilómetros de acueductos y dos plantas potabilizadoras durante los próximos 36 meses, con el objetivo anunciado de alcanzar a más de 35.000 personas de Catamarca y Santiago del Estero.