Colombia amplió en COP 28 billones su meta de colocación de deuda interna el 27 de julio, catorce días antes del terremoto del 10 de agosto. El Ministerio de Hacienda documentó el cambio desde COP 85,25 billones hasta COP 113,25 billones. Dos días después del sismo, el nuevo gobierno volvió al mercado y colocó COP 750.000 millones en TES, convirtiendo aquel ajuste previo en una pieza central para seguir el margen financiero de la reconstrucción.
La ampliación no fue creada para pagar los daños del terremoto. Hacienda trasladó COP 28 billones previstos como crédito externo hacia crédito interno, una modificación de la fuente de financiamiento y no una autorización adicional de gasto. El movimiento respondió a que, a mediados de julio, las metas de colocación de TES ya mostraban ejecuciones de 89% en subastas y 91% en otros rubros. La presión presupuestaria de la reconstrucción ya fue analizada por News Digitales.
Los TES son bonos con los que el Estado colombiano toma recursos prestados de inversores y se compromete a devolverlos con intereses. En la subasta del 12 de agosto, Hacienda ofreció inicialmente COP 500.000 millones y terminó adjudicando COP 750.000 millones tras activar una sobreadjudicación del 50%. Las órdenes alcanzaron COP 2,5 billones, equivalentes a 5,1 veces la oferta inicial, con vencimientos distribuidos entre 2030, 2035, 2040 y 2058.
El mercado absorbió esa primera prueba del gobierno de Abelardo De La Espriella con tasas menores que en la licitación anterior. Los rendimientos de corte quedaron alrededor del 11% y bajaron en promedio 42 puntos básicos frente al 22 de julio. Hacienda vinculó el resultado con una etapa de alta exigencia fiscal por el déficit y el impacto del terremoto. El último balance presidencial disponible reportó 44.936 familias afectadas, 10.677 viviendas destruidas y 65.841 averiadas, una escala que amplía las necesidades de financiamiento.

Los COP 28 billones no pueden presentarse como una caja reservada para reconstruir las zonas dañadas. El documento del CONFIS muestra una sustitución entre crédito externo e interno y señala que el ajuste no contempla impacto fiscal adicional en 2026. Tampoco existe todavía una factura oficial consolidada del terremoto que permita asignar una porción concreta del nuevo cupo a viviendas, hospitales, carreteras o servicios. El Gobierno anunció una emergencia económica y un fondo especial, pero sus fuentes definitivas de recursos siguen abiertas.

La siguiente señal será cuánto del cupo de COP 113,25 billones termina utilizándose y a qué costo después del desastre. Las próximas subastas mostrarán si la demanda por TES sostiene las menores tasas del 12 de agosto, mientras el Gobierno define qué gastos cubrirá con presupuesto, deuda interna, crédito externo o cooperación. La secuencia comprobada es precisa: Colombia amplió su capacidad de colocación antes del sismo y acudió al mercado dos días después, pero el terremoto no originó aquella ampliación de COP 28 billones.