Una organización que contrataba sicarios para cometer asesinatos, al menos 54 integrantes detenidos y operativos en los que se encontraron armas de grueso calibre y explosivos. Detrás de esa estructura, según la Justicia turca, estaba Serkan Kurtulus, el hombre condenado a prisión perpetua que consiguió escapar y refugiarse en la Argentina hasta que la Policía Federal logró encontrarlo.
Kurtulus volvió ahora a Turquía. Una delegación de la Policía Nacional de ese país viajó especialmente a Buenos Aires para recibirlo y trasladarlo a Estambul después de que la Justicia argentina autorizara su extradición.
Su nombre aparece asociado a una organización criminal a la que se le atribuyen alrededor de 28 homicidios, además de secuestros y distintos hechos de violencia ocurridos principalmente entre 2016 y 2017.
Las investigaciones desarrolladas en Turquía determinaron que una de las modalidades de la banda consistía en contratar sicarios para ejecutar crímenes por encargo.

Entre los asesinatos investigados aparece el de los propietarios de un reconocido centro comercial de ese país, cometido en 2017.
Los procedimientos contra la organización permitieron detener a 54 de sus presuntos integrantes activos. Durante esos operativos, las fuerzas de seguridad turcas también incautaron una importante cantidad de armas de fuego de gran calibre y explosivos.
Kurtulus fue condenado a prisión perpetua por el Tribunal Superior de Justicia de Esmirna. Entre las acusaciones formuladas en su contra figuraron homicidio con premeditación, asociación ilícita para delinquir, sicariato, robo a mano armada, privación ilegal de la libertad, amenazas e infracciones a la legislación sobre armas. Pero el hombre consiguió salir de Turquía.
En diciembre de 2019, junto con quien era considerado uno de sus lugartenientes, llegó a la Argentina procedente de Panamá. Para ingresar al país, de acuerdo con la información oficial, utilizaron pasaportes falsos. Sobre ambos pesaban pedidos de captura internacional.

Kurtulus eligió Buenos Aires para ocultarse y durante los meses siguientes se alojó en un hotel de Puerto Madero.
La División Investigación Federal de Fugitivos y Extradiciones de la Policía Federal comenzó a seguir sus movimientos hasta que consiguió ubicarlo. A principios de junio de 2020 fue detenido en la esquina de Juana Manso y Petrona Eyle, en Puerto Madero.
La captura abrió un extenso proceso judicial para determinar si Kurtulus debía ser entregado a las autoridades de su país.
La solicitud de Interpol Ankara quedó bajo análisis del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N°8, encabezado por Marcelo Martínez de Giorgi, que finalmente concedió la extradición.
Mientras se desarrollaba el trámite, el ciudadano turco permaneció alojado en el Complejo Penitenciario Federal N°1 de Ezeiza.
La etapa final comenzó con la llegada a la Argentina, el 11 de agosto, de una comitiva de la Policía Nacional de Turquía. Los agentes tenían una misión específica: recibir al detenido y llevarlo nuevamente a su país.
Para concretar la entrega, la Policía Federal desplegó un dispositivo que incluyó efectivos de Fugitivos y Extradiciones, un Grupo de Apoyo Táctico y motos de la Dirección General de Orden Urbano y Federal.
Kurtulus fue retirado de la cárcel y llevado bajo custodia hasta el Aeropuerto Internacional de Ezeiza. Allí, seis años después de haber sido detenido en Puerto Madero, quedó en manos de los policías turcos y fue embarcado rumbo a Estambul, donde deberá responder por los delitos por los que fue requerido.