Esta semana fue riquísima en gestos, reuniones y decisiones políticas. La más importante es que un mega empresario de medios como Daniel Hadad se presentó en una actividad personal y recordó que de los cuatro primeros presidentes que tuvo el país, dos fueron periodistas. ¿Él querrá ser el tercero?
Lo variopinto de su invitación rebela que quiere abrazar a todo el mundo y ser considerado como el punto de encuentro de la política. “Quien mucho abarca, poco aprieta”, objeta el viejo dicho a propuestas como esta. Igualmente, un profesional como él, que conoce las entrañas y los secretos de la mayoría de los dirigentes políticos luego de 40 años de actividad, sabe como lidiar con esas relaciones.
Desde Mauricio Macri a los intendentes Federico Otermín, Federico Achaval, Gastón Granados y Mayra Mendoza, gobernadores como Rogelio Frigerio, Ignacio Torres y Alberto Weretilnek o el senador Wado De Pedro, las presencias fueron variopintas pero remarca lo que mostró Hadad. Poder.

Su aparición llegó luego de dos eventos inesperados pero obligados por las urgencias que ambos sectores tienen. La construcción de un espacio de discusión que no existía para empezar a ordenar el peronismo, con Axel Kicillof y Máximo Kirchner como protagonistas centrales, y el llamado telefónico entre Macri y Karina Milei para despejar las dudas que ambos se tienen de cara al 2027.
Axel Kicillof aparece como diferente a todo el resto de sus pares. No sale de noche, no tiene estridencias personales y cuida al extremo sus cuestiones familiares, además de aparentar una imagen de honestidad que lo despega, inclusive, de los escándalos que suelen sacudir la tormentosa y loteada gestión provincial.
Sin embargo, ese diferencial no importa a la hora de programar el futuro de su proyecto político, atado, quiera o no, a lo que también pretende Máximo Kirchner, Sergio Massa y media docena de gobernadores. Del encuentro realizado el martes a la noche solo se llegó a una y crucial determinación. Que las diferencias que tienen con el hijo de los dos presidentes o el propio Massa se diriman a través de una PASO.

Ese fue un gran logro para él, preocupado porque Cristina Kirchner termine dinamitando todo porque, tal cual su historial, nunca participó de una interna. O era una lista de unidad diseñada por ella o rompía, como sucedió desde 2005 hasta la fecha.
Lo del mileismo con el macrismo es parecido, pero idéntico. Macri y Milei son dos partidos diferentes pero con un público parecido, que tienen puntos de coincidencia pero no siempre piensan lo mismo, sino no existiría un 40% del electorado que fue a votar al ballotage a La Libertad Avanza ya decidido a ir a votar a otro candidato.
“Macri ya ganó porque se garantizó que se queda con la Ciudad”, dicen los libertarios, que creen que es lo único que pretende. Es difícil que la relación fluya solo con eso, aunque sus generales, Cristian Ritondo, Diego Santilli y Jorge Macri pretenden acordar más temprano que tarde para “poder ganar no solo acá sino la Provincia de Buenos Aires y el país”.

Efectivamente, en el PRO no quieren pasar por lo mismo que pasaron hace tres años, cuando fueron corriendo a bancar a Milei luego de la primera vuelta y cuando terminó la elección se dieron cuenta que no los tuvieron en cuenta. Pero los referentes de La Libertad Avanza, fundamentalmente los seguidores de Sebastián Pareja, ya levantaron la guardia.
Con Diego Santilli confirmado como candidato en Provincia, todos empiezan a preocuparse. Desde 2021 vienen “poniendo en un pozo pero cuando se termina los departamentos, te das cuenta que no tenes nada para reclamar tu parte”. El acto de esta semana en San Telmo, en la inauguración de la Casa de la Provincia de Buenos Aires libertaria, dejó al descubierto también que no todo entran en ese espacio y los que quedaron afuera “ni un baño químico pudimos usar”.