Indonesia volvió a registrar un fuerte movimiento sísmico este sábado, pocas horas después del terremoto de magnitud 7,7 que sacudió la región de Flores y obligó a activar una alerta de tsunami en distintas zonas del país.
El nuevo sismo alcanzó una magnitud de 6,9 y se produjo frente a las costas de Indonesia, a una profundidad de apenas 10 kilómetros, según informó el Centro Sismológico Euromediterráneo (EMSC). Al momento de los primeros reportes no había información confirmada sobre víctimas o daños provocados específicamente por este último evento.
La nueva sacudida se produce en medio de una secuencia que mantiene en alerta a las autoridades indonesias. Horas antes, un terremoto de magnitud 7,7 había golpeado la región de Flores, también a una profundidad de 10 kilómetros y con epicentro a unos 68 kilómetros al norte-noroeste de Ende, en la provincia de Nusa Tenggara Oriental.

El primer gran terremoto provocó daños en viviendas y edificios públicos y llevó a numerosos habitantes de Flores a abandonar las zonas costeras y trasladarse hacia lugares más elevados.
Entre los daños reportados se encuentra el derrumbe de una sala de espera de la terminal portuaria de Maumere y afectaciones en un seminario de Sikka. Allí, al menos un sacerdote resultó herido durante la evacuación. Hasta los primeros reportes no se habían confirmado víctimas fatales.
La Agencia de Meteorología, Climatología y Geofísica de Indonesia emitió una advertencia de tsunami para sectores de Nusa Tenggara Oriental, Nusa Tenggara Occidental, Sulawesi del Sur y Sulawesi Sudoriental. También pidió a la población mantenerse alejada de playas y desembocaduras de ríos mientras se controlaban los niveles del mar.
El terremoto principal fue seguido por varias réplicas. Por el momento, las primeras informaciones sobre el nuevo sismo de 6,9 no permiten establecer con precisión su relación dentro de esa secuencia, por lo que resulta prudente esperar la evaluación de los organismos sismológicos.
Indonesia se encuentra sobre el denominado Anillo de Fuego del Pacífico, una extensa zona donde convergen diferentes placas tectónicas y donde se concentra una parte importante de la actividad sísmica y volcánica mundial.
La región de Flores tiene además antecedentes especialmente sensibles. En diciembre de 1992, un terremoto de magnitud 7 generó un tsunami que provocó alrededor de 2.500 muertes en esa zona del archipiélago.


La situación en Indonesia se suma a una jornada de intensa atención sobre la actividad sísmica internacional, después de los movimientos registrados durante los últimos días en Colombia, Venezuela y España, además de una serie de sismos de menor magnitud detectados este jueves en Argentina.
Aunque los episodios hayan ocurrido con pocas horas o días de diferencia, esa coincidencia temporal no demuestra que formen parte de una misma cadena sísmica. Cada terremoto debe analizarse según las fallas, placas tectónicas y características geológicas de la región en la que ocurre.