Cada vez que un fuerte terremoto afecta a Indonesia, Japón, Chile o alguna otra región del Pacífico, vuelve a aparecer el mismo nombre: Anillo de Fuego.
No se trata de una estructura física perfectamente delimitada ni de un único sistema de fallas. Es una enorme franja de actividad tectónica que rodea gran parte del océano Pacífico y en la que interactúan numerosas placas.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) la define como la zona donde la placa del Pacífico entra en contacto con muchas de las placas tectónicas que la rodean. Es considerada la región sísmica y volcánica más activa del planeta.
En buena parte del Anillo de Fuego predominan las llamadas zonas de subducción.
Allí una placa tectónica se desplaza por debajo de otra. El movimiento no es continuo ni perfectamente fluido: puede acumular tensión durante largos períodos hasta que la energía se libera bruscamente en forma de terremoto.
Ese mismo proceso también está estrechamente relacionado con la formación de volcanes. Las zonas de subducción alrededor del Pacífico combinan terremotos, volcanismo, fosas oceánicas y, cuando se producen grandes desplazamientos bajo el mar, también pueden generar tsunamis.
El Anillo de Fuego se extiende por las costas occidentales del continente americano y continúa hacia el norte y oeste del océano Pacífico.
Incluye áreas sísmicamente activas de Chile, Perú, Ecuador, Centroamérica, México, Estados Unidos y Canadá. Luego continúa por Alaska y las islas Aleutianas, Rusia, Japón, Filipinas, Indonesia, Papúa Nueva Guinea y otras regiones del Pacífico occidental.
No todos estos países presentan exactamente las mismas características geológicas ni están atravesados por una única placa. Lo que comparten es su ubicación alrededor de uno de los grandes sistemas tectónicos del planeta.

Según material publicado por el USGS, alrededor del 90 por ciento de los terremotos del mundo ocurre en la franja que rodea al Pacífico conocida como Anillo de Fuego.
También concentra numerosos volcanes. El organismo estadounidense estima que existen alrededor de 1.350 volcanes potencialmente activos en el planeta, sin contar los que permanecen bajo los océanos, y una parte importante se encuentra alrededor del Pacífico.

La ubicación de Indonesia ayuda a explicar la elevada frecuencia de terremotos y erupciones que registra el archipiélago.
El país se encuentra en una región donde interactúan varias placas tectónicas, lo que genera numerosos sistemas de fallas, volcanes y zonas de subducción.
Esto no significa que cada terremoto ocurrido en el Anillo de Fuego esté relacionado con otro registrado en un país lejano. La enorme extensión de la región incluye sistemas tectónicos diferentes que pueden liberar energía de manera independiente.
El concepto de Anillo de Fuego sirve, sobre todo, para comprender por qué determinadas costas del Pacífico aparecen una y otra vez entre las regiones con mayor actividad sísmica y volcánica del mundo.