15/08/2026 - Edición Nº1285

Internacionales

Ciencia y sismos

¿Se pueden predecir los terremotos? Qué puede anticipar la ciencia y qué todavía es imposible saber

15/08/2026 | La seguidilla de sismos volvió a instalar una pregunta recurrente. Los especialistas pueden calcular riesgos, pero no anticipar fecha, lugar y magnitud.



La sucesión de terremotos registrada en distintas partes del mundo volvió a instalar una pregunta que aparece cada vez que varios movimientos ocurren con pocos días de diferencia: ¿es posible saber cuándo y dónde va a producirse el próximo?

La respuesta, al menos con las herramientas científicas disponibles actualmente, es no. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) sostiene que ningún organismo ni grupo de científicos ha logrado predecir con precisión un gran terremoto. Para que una predicción pueda considerarse como tal debería establecer tres elementos concretos: la fecha y hora, el lugar y la magnitud del evento.

Eso no significa que la ciencia avance a ciegas. Los especialistas sí pueden determinar qué regiones presentan mayor peligro sísmico, estudiar fallas activas y calcular la probabilidad de que se produzcan movimientos significativos durante períodos determinados. Lo que todavía no pueden hacer es señalar con anticipación el día exacto en que una falla liberará la energía acumulada.

Riesgo no es lo mismo que predicción

Los mapas de amenaza sísmica permiten identificar zonas donde históricamente existe una mayor posibilidad de terremotos. Para elaborarlos se utilizan registros anteriores, características geológicas, movimientos de las placas y el comportamiento conocido de distintas fallas.

Estas estimaciones sirven para diseñar construcciones, establecer normas de seguridad y preparar planes de emergencia. Pero una probabilidad elevada durante los próximos años no permite afirmar que un terremoto ocurrirá mañana, la semana próxima o incluso durante ese período.

Por eso, los mensajes que circulan en redes sociales anunciando terremotos para fechas precisas deben tomarse con cautela. Una coincidencia ocasional no convierte una afirmación previa en una predicción científica.

¿Las réplicas sí pueden anticiparse?

Después de un terremoto importante existe un escenario diferente. Los científicos saben que es habitual que se produzcan réplicas en la zona afectada y pueden estimar cómo probablemente disminuirá su frecuencia con el paso del tiempo.

Eso permite hablar de probabilidades y de una secuencia esperable, aunque tampoco hace posible conocer exactamente cuándo ocurrirá cada nueva sacudida ni cuál será su magnitud.

La diferencia es importante: una réplica forma parte del reajuste posterior a un terremoto determinado, mientras que predecir un movimiento completamente nuevo implicaría conocer con exactitud el comportamiento futuro de una falla antes de que se rompa.

¿Los animales pueden anticipar un terremoto?

También aparecen con frecuencia relatos sobre perros, aves u otros animales que habrían mostrado comportamientos extraños antes de un sismo.

El USGS señala que no existe evidencia científica consistente que permita utilizar el comportamiento animal como método confiable de predicción. Aunque puede haber observaciones particulares antes de algunos eventos, no se ha encontrado un patrón reproducible que permita anticiparlos.

La preparación sigue siendo la herramienta más efectiva

Precisamente porque los terremotos no pueden predecirse con exactitud, buena parte de la estrategia científica se concentra en reducir sus consecuencias. Eso incluye construcciones resistentes, sistemas de alerta temprana capaces de detectar rápidamente un terremoto que ya comenzó, educación de la población y protocolos de actuación.

La tecnología puede ganar algunos segundos entre la detección inicial de las ondas sísmicas y la llegada de las sacudidas más intensas a determinados lugares. Pero una alerta temprana no debe confundirse con una predicción: el terremoto ya se produjo cuando el sistema comienza a funcionar.

La seguidilla de movimientos observada durante los últimos días puede aumentar la sensación de incertidumbre. Sin embargo, saber dónde existen mayores riesgos y cómo reaccionar continúa siendo mucho más realista que intentar determinar cuándo ocurrirá el próximo gran terremoto.

Relacionadas
Más Noticias