Un terremoto puede comenzar sin aviso y durar apenas unos segundos, pero las decisiones tomadas durante ese breve período pueden reducir considerablemente el riesgo de lesiones.
Los organismos especializados recomiendan actuar de manera diferente según dónde se encuentre una persona cuando comienza el movimiento. Una de las pautas más difundidas es agacharse, cubrirse y mantenerse sujeto a un elemento firme mientras continúa la sacudida.
Si la persona se encuentra dentro de un edificio, el USGS recomienda permanecer allí mientras dura el movimiento, buscar protección debajo de una mesa o escritorio resistente y mantenerse alejado de ventanas, chimeneas, muebles altos y objetos que puedan caer.

Uno de los errores más frecuentes es intentar abandonar inmediatamente un edificio mientras todavía está temblando.
El desplazamiento durante una sacudida intensa aumenta el riesgo de caer o ser alcanzado por vidrios, objetos y fragmentos de mampostería.
Por eso, salvo situaciones particulares de riesgo evidente, las recomendaciones generales priorizan buscar protección durante el movimiento y evaluar la salida una vez que la sacudida haya terminado.
Si no hay una mesa resistente cerca, conviene ubicarse junto a una pared interior y proteger la cabeza y el cuello con los brazos.
Las ventanas representan uno de los principales riesgos dentro de una vivienda u oficina porque pueden romperse durante el movimiento. También conviene mantenerse lejos de bibliotecas, electrodomésticos grandes y objetos pesados que puedan desplazarse.

Una vez finalizado el movimiento principal hay que considerar la posibilidad de réplicas. El USGS recomienda utilizar calzado resistente para evitar lesiones con vidrios o escombros, revisar posibles heridas y prestar atención a daños en el edificio o en las instalaciones.
Si existe olor a gas, daños eléctricos o señales de deterioro estructural, deben seguirse las indicaciones de los organismos de emergencia locales.
También es conveniente evitar ascensores hasta verificar el estado del suministro eléctrico y de la estructura.

Las medidas de prevención comienzan mucho antes de un terremoto. Fijar muebles altos, conocer las zonas seguras de una vivienda, disponer de elementos básicos de emergencia y acordar un punto de encuentro familiar puede facilitar la reacción cuando ocurre un movimiento inesperado.
Los terremotos no pueden predecirse con precisión. Por eso, la preparación y el conocimiento de las medidas básicas de protección continúan siendo las herramientas más concretas para disminuir sus consecuencias.
