15/08/2026 - Edición Nº1285

Entretenimiento

Violencia y redes

Frico y sus peleas callejeras en La Plata: “Si me tengo que pelear, peleo”

15/08/2026 | El influencer habló en NewsDigitales sobre sus peleas, recordó el nocaut que lo hizo viral y explicó por qué responde a golpes cuando se siente provocado.



Frico volvió a quedar en el centro de la escena por nuevos episodios de violencia en La Plata. Pero para el influencer platense las peleas no representan solamente una consecuencia inesperada de la exposición pública. Mucho antes de sus últimos enfrentamientos, había explicado en El Living de NewsDigitales una particular manera de reaccionar frente al conflicto: “Yo si me tengo que pelear, peleo. Siempre reaccioné a las manos”.

La frase adquiere otra dimensión frente a sus sucesivos episodios virales. Frico construyó una comunidad de cientos de miles de seguidores alrededor de videos donde se mezclan noche, provocación, excesos, humor y situaciones imprevisibles. Sin embargo, existe un elemento que atraviesa su vida incluso desde antes de convertirse en influencer: las peleas.

En diálogo con NewsDigitales no solamente reconoció haber participado de numerosos enfrentamientos. También explicó qué situaciones considera capaces de llevarlo a resolver un conflicto físicamente, recordó una brutal pelea sufrida cuando todavía era menor y reconstruyó el enfrentamiento con el influencer peruano Juda Gamarra que terminó catapultando nuevamente sus redes.

La pelea con “El peruano” que disparó su popularidad

El enfrentamiento con Juda Gamarra, creador de contenido de origen peruano conocido en las redes platenses, se produjo después de un encuentro en un local gastronómico.

Según la versión que Frico dio posteriormente, Gamarra realizó un comentario sobre su novia que él interpretó como una falta de respeto. La discusión escaló y ambos terminaron enfrentándose físicamente fuera del establecimiento. El episodio fue filmado y rápidamente se viralizó.

Frico lo contó sin demasiadas vueltas durante su paso por NewsDigitales: “Me hice la cuenta Frico Censurado, le pegué al peruano y se fue todo al carajo”.

La frase permite dimensionar hasta qué punto el episodio violento terminó vinculado con su crecimiento digital: según contó entonces, su nueva cuenta había llegado a 140.000 seguidores en apenas tres meses.

Pero la controversia no terminó con aquella primera pelea.

“No estoy ni arrepentido”

Durante la entrevista apareció una pregunta inevitable: si estaba intentando modificar su vida y abandonar algunos de sus excesos, ¿no debía también reconsiderar aquella pelea?

Frico contó que algunos seguidores se lo planteaban directamente: para demostrar un verdadero cambio debía pedirle disculpas al joven con quien había peleado.

Su respuesta fue contundente: “No estoy ni arrepentido”.

Según explicó, consideraba que Gamarra había faltado el respeto a su pareja mientras estaban comiendo y que eso justificó su reacción.

“Tampoco me puede faltar el respeto y mucho menos con mi novia”, sostuvo. Después relató que lo invitó a pelear y que ambos se alejaron del lugar donde estaban los demás clientes.

Es justamente allí donde aparece el aspecto más interesante del personaje: Frico no presenta aquella violencia como una pérdida circunstancial de control. La integra dentro de un código personal sobre aquello que considera una falta de respeto.

“Si me tengo que pelear, peleo”

Cuando se le preguntó directamente si reaccionaba rápidamente frente a una provocación, la respuesta volvió a ser explícita: “Yo si me tengo que pelear, peleo”.

Y enseguida agregó: “Siempre reaccioné a las manos”.

Esa declaración permite observar sus episodios posteriores desde una perspectiva diferente.

No se trata solamente de un influencer que accidentalmente terminó involucrado en una pelea viral. El enfrentamiento físico aparece en su propio relato como una conducta repetida a lo largo de su vida.

Incluso cuando durante aquella entrevista relataba un proceso personal destinado a abandonar el alcohol y otros consumos y comenzar a entrenarse, la pelea permanecía dentro de su horizonte.

El segundo round que volvió a hacerse viral

La historia con Gamarra tuvo posteriormente otro capítulo.

A comienzos de marzo circuló un segundo video donde Frico volvió a enfrentarse con el creador peruano. Según las publicaciones de aquel momento, Frico cuestionaba que su rival hubiese presentado la pelea anterior como una situación preparada y volvió a buscarlo. Gamarra, por su parte, sostuvo que había sido sorprendido y que no tuvo oportunidad de prepararse para el enfrentamiento.

Las imágenes volvieron a circular masivamente.

La pelea ya no era simplemente una discusión privada.

Había pasado a convertirse en contenido.

Y esa transformación plantea una cuestión diferente: cuando cientos de miles de personas observan, comentan y comparten un enfrentamiento, la frontera entre una pelea espontánea y un espectáculo producido para las redes comienza a volverse mucho más difusa.

La insólita conversación con Axel Kicillof

La repercusión alcanzó incluso al gobernador bonaerense.

Días después, Frico se cruzó casualmente con Axel Kicillof en La Plata y terminó conversando con él sobre el episodio.

Cuando el gobernador le preguntó por qué había lastimado al otro joven, Frico volvió a explicar que había reaccionado por un comentario dirigido a su novia.

La respuesta de Kicillof fue bastante más sencilla: “Bueno, no nos peleamos”. El video del encuentro también se viralizó.

La escena tenía algo de paradójico: un conflicto nacido en un restaurante, transformado en pelea callejera y amplificado por las redes terminaba convertido en tema de conversación casual con el gobernador de la provincia.

Una historia de peleas anterior a las redes

Pero la violencia en la historia de Frico no comenzó con los seguidores.

Durante la entrevista recordó un episodio ocurrido cuando todavía era menor en una cervecería de Ensenada. Según su relato, comenzó a cantar canciones de Gimnasia y fue increpado por un grupo de jóvenes.

Cuando lo desafiaron a pelear, aceptó.

“¿Con cuál de todos ustedes?”, recordó haber respondido.

El desenlace fue muy diferente al de su pelea viral: uno de los integrantes del grupo lo golpeó con un vaso y Frico terminó herido y despertándose posteriormente en un hospital.

El episodio resulta significativo porque ocurrió antes de que una cámara y miles de seguidores transformaran cada enfrentamiento en contenido.

“Siempre peleé toda la vida”

Frico reconoce incluso que su historial no está compuesto precisamente por victorias.

Cuando durante la entrevista se habló de sus antecedentes, respondió: “Siempre peleé [...] toda la vida.”

Y ante la pregunta de cuáles consideraba ganados, sorprendió: “Al peruano nomás. Fue la única que considero que gané”.

La confesión desmonta parcialmente la imagen del peleador invencible que podría producir un video viral.

Lo que aparece detrás es otra cosa: una persona que admite haber recurrido repetidamente al enfrentamiento físico aun sabiendo que puede terminar lastimada.

Frico, entre el personaje y la persona

Ese es probablemente el interrogante más interesante que dejó su paso por El Living de NewsDigitales.

Frico y una charla en profundidad en El Living de NewsDigitales

Durante la misma conversación en la que hablaba de peleas, Frico aseguraba estar intentando modificar profundamente su vida. Había comenzado a entrenarse, trataba de abandonar determinados consumos y reconocía que su forma anterior de generar contenido estaba directamente vinculada con los excesos.

“Nunca grabé careta”, confesó al explicar que habitualmente utilizaba el alcohol antes de salir a producir sus videos. También reconoció que bajo esos efectos su personalidad cambiaba y que precisamente por eso buscaba dejar atrás esa etapa.

Pero había algo que aparentemente permanecía.

Las peleas.

Por eso, frente a los nuevos episodios que vuelven a colocar su nombre en circulación, aquella entrevista adquiere una lectura distinta.

Frico no escondía su reacción frente a las provocaciones. Tampoco se presentaba como un peleador profesional ni aseguraba ganar cada enfrentamiento. Su definición era mucho más simple: “Si me tengo que pelear, peleo”.

La pregunta que queda abierta es si ese código personal podrá finalmente trasladarse desde la calle hacia un ring con reglas o si la pelea seguirá siendo parte del personaje que el algoritmo convirtió en Frico Censurado.