Liechtenstein modificó una de las reglas más antiguas de su monarquía y permitirá que una mujer pueda convertirse algún día en jefa de Estado. El príncipe heredero Alois, quien ejerce como regente, anunció durante el Día Nacional del país que la Casa Principesca abandonará la primogenitura masculina y adoptará un sistema en el que tendrá prioridad el hijo mayor, independientemente de su sexo.
Hasta ahora, pertenecer a la rama masculina resultaba determinante para acceder a la Corona. Con el nuevo esquema, una hija nacida antes que sus hermanos varones podrá ocupar el primer lugar sucesorio. La modificación fue respaldada por la mayoría de dos tercios requerida entre los integrantes de la familia con derecho a voto.
Sin embargo, existe una condición fundamental: el cambio no es retroactivo. Solamente alcanzará a los descendientes que nazcan en el futuro de los hijos de Alois y de su esposa, la princesa heredera Sophie. Por esa razón, la composición inmediata de la línea sucesoria permanece intacta.
Hans-Adam II continúa siendo formalmente el príncipe soberano. Está al frente del Estado desde 1989, aunque en 2004 delegó el ejercicio cotidiano de sus funciones en Alois, su hijo mayor. Después de este aparece Joseph Wenzel, primogénito del regente, nacido en 1995. Su hermana Marie Caroline, nacida un año después, no pasa ahora por delante de sus hermanos debido a que la reforma excluye a quienes ya habían nacido.

La medida también reconoce a las descendientes femeninas iguales derechos de participación en las decisiones internas reguladas por la ley de la Casa. No se trata de una legislación parlamentaria común: las normas dinásticas constituyen un estatuto autónomo de la familia, reconocido dentro del sistema constitucional del Principado.
La transformación rompe con más de cuatro siglos de reglas familiares escritas que favorecieron a los hombres. Durante generaciones, la continuidad de la dinastía estuvo organizada alrededor de descendientes masculinos, una tradición incluso anterior a la creación del Principado de Liechtenstein como Estado en 1719.

El anuncio adquiere además un fuerte significado en un país históricamente conservador en materia de igualdad política. Las mujeres consiguieron el derecho al voto nacional recién en 1984, después que los hombres aprobaran la reforma mediante un referéndum. Liechtenstein fue el último país europeo en reconocer ese derecho. En 2025, Brigitte Haas se convirtió además en la primera mujer en encabezar el Gobierno.
Con alrededor de 40.000 habitantes y ubicado entre Suiza y Austria, Liechtenstein mantiene una de las monarquías con mayores atribuciones políticas de Europa. La decisión anunciada por Alois no cambia quién será el próximo soberano, pero sí abre una posibilidad inédita: por primera vez, las futuras princesas podrán nacer con exactamente el mismo derecho que sus hermanos a ocupar el trono.